+5726821000 ext: 11163 | +573176592823 contacto@dralexestrada.com

Relación entre dolor y emoción

Tomar consciencia de quienes somos y de la transformación que se está produciendo en cada uno resulta siempre excitante cuando lo que descubrimos con relación a nosotros y frente a los demás es positivo y hermoso. ¿Qué sucede cuando descubrimos que las dolencias y enfermedades en el cuerpo son el resultado de aspectos ocultos de mis sentimientos y mis emociones?

Aprendiendo a armonizar este torbellino de emociones y sentimientos, tenemos el poder de curación sobre cualquier dolencia o cualquier enfermedad que hemos dejado instalar a raíz de las emociones mal administradas.

La enfermedad que sea, siempre será una experiencia positiva porque es una ocasión de interrogarse sobre lo que está sucediendo en la vida de cada uno. Para empezar un proceso de curación, es esencial abrirse a los demás, abrirse a sí – mismo y en primer lugar, abrirse al amor. Cualquier dolencia o cualquier enfermedad puede curarse si se estamos listos para aceptarla y estar dispuestos a tener una actitud positiva sobre las situaciónes que se pueda vivir. Cuando sé ha comprendido en el corazón la llegada de dicha experiencia, ésta podrá seguir su camino y la salud perfecta será recobrada.

Como medico me he dado cuenta de la relación que existe entre las emociones mal administradas y las enfermedades que padecemos, lo que me ha llevado a compartir esta información con Ustedes.

Todos fuimos enfermos como mínimo una vez en nuestra vida y el  hecho de “desmenuzar” la causa de un mal que nos afecta o afecta a una
persona cercana nos invita a desapegarnos (en el sentido de ver una enfermedad de un modo positivo y despojarnos de la influencia negativa que
dejamos que tenga sobre nosotros) y volverme un testigo de todos estos males y ya no más una víctima.

Esto es lo que deseo a todos, mediante este instrumento. Que cada uno de nosotros se vuelva cada vez más autónomo, más capaz de reconocer de donde proceden las dolencias y enfermedades que le afectan o podrían afectarle. Este reconocimiento servirá de prevención y aportará los cambios necesarios en nuestra vida para recobrar la salud. Se trata de un complemento extraordinario que se añade a la multitud de técnicas que ya existentes, tanto al nivel de la medicina tradicional como nueva, y que se revela esencial no sólo para una curación a nivel físico, sino también al nivel del corazón (del amor).

Esta información no contempla directamente traer soluciones a dolencias y enfermedades sino preferiblemente ayudarme a tomar consciencia de que lo que siento como dolencia y enfermedad procede de mis pensamientos y de mis emociones y que a partir de esto, puedo tomar los medios que veo oportunos para realizar cambios en mi vida. Sin embargo el mero hecho de saber de donde procede mi dolencia o mi enfermedad puede ser bastante para aportar cambios en mi cuerpo físico. En ciertos casos, el cambio positivo puede ser del 50% e incluso del 100% o sea la curación total.

Brazos

Los brazos representan mi capacidad para acoger las nuevas experiencias de la vida. Los uso para tocar y apretar, para expresar mi creatividad, mi potencial de acción y mi amor. Puedo entrar en contacto con la gente, acercarme a ellos y acogerlos en mi universo. Les enseño también que los quiero con alegría y armonía. A causa de ellos, paso a la acción, hago mi  trabajo o cumplo con mis obligaciones. Mis brazos comunican y expresan pues mis actitudes y mis sentimientos interiores. Los brazos son muy cercanos al corazón y están vinculados a éstos. Así, la gente siente que el amor y la energía emanan de mi corazón cuando estoy abierto. Cada mano encierra un centro de energía, situado en la palma, que representa uno de los 21 centros de energía menores (o chakras). Los dos centros de energía de las manos están directamente conectados con el corazón; Así que mis brazos permiten extender mi corazón e ir a llevar amor físicamente y energéticamente. En cambio, si cruzo los brazos instintivamente, me protejo o me cierro a ciertas emociones que no me convienen.

Dolor de brazos

Los dolores de los brazos están vinculados con la dificultad de manifestar el amor en lo que hago, en mi trabajo o en mis acciones de cada día. Es un bloqueo de energía, una inhibición de hacer algo para mí – mismo o para los demás. Puedo entonces sentir rigidez muscular, dolor o calor (inflamación). Mis brazos se vuelven menos móviles y más tensos, mis articulaciones (hombros, codos) más dolorosos. Sé que el papel de mis brazos está en su capacidad de coger las nuevas situaciones y las nuevas experiencias de mi vida. Quizás esté en reacción frente a una nueva situación; ya no encuentro que mi trabajo sea motivador; estoy frustrado o irritado porque no consigo expresarme convenientemente, o porque tengo dificultad en realizar un proyecto. Una situación que califico de “fracaso” podrá exteriorizarse por un dolor en los brazos. Generalmente son los huesos de mis brazos que estarán afectados cuando no soy capaz de hacer tan bien como antes una actividad profesional o deportiva en la cual era excelente. No consigo coger la gente a quien amo en mis brazos; rechazo reconocer que estoy harto de una situación que era nefasta para mí (tener los brazos cansados).

En general, tener dolor en los brazos significa cojo demasiado. O bien es algo que no cojo o que me niego a coger. Ya no tengo ganas de comunicar con los demás en el nivel del corazón, dudo de todas mis capacidades en realizar algo. Ir hacía delante en la vida me parece difícil. Los dolores son pues un modo inconsciente de enseñar que padezco. Quizás, deba “soltar”, “dejar ir”, una situación o una persona que quiero “retener” a toda costa. Una dificultad con la autoridad puede manifestarse en el brazo derecho, mientras que será mi brazo izquierdo el que estará afectado si vivo un conflicto para expresar mi amor y mi bondad. Los hombres tienen una tendencia natural a querer hiperdesarrollar los músculos de sus brazos que son un símbolo de fuerza y poder, lo cual denota su dificultad y su resistencia en expresar la energía del corazón y el lado dulzura. Inversamente, los brazos más delgados y débiles me indican una timidez en la expresión de mis emociones y una resistencia en dejar correr la energía. Me freno para hundirme en la vida y aprovecharme al máximo. Mis brazos corresponden más a mi expresión interior.

Mis ante – brazos, en cambio están conectados con la expresión exterior, el “hacer”. “Me arremango y paso a la acción! La dulzura representa el lado interno de mis ante – brazos, manifiesta mi sensibilidad y puedo tener dudas antes de expresar físicamente cosas en el Universo. Quizás deba cambiar mis costumbres, o mi modo de hacer y esto me es tan difícil, en razón de mi rigidez, que mis ante – brazos también se pondrán rígidos. Una irritación cutánea a nivel de brazo esta conectada a una frustración o a una irritación en lo que hago o no hago, en el modo de expresarme y en lo que puede sucederme después de la intervención de los demás. Debo manifestar más amor en lo que hago, investirme, abrirme con confianza a los demás, apretar en mis brazos con amor y cariño a la gente que amo (la imagen del padre que aprieta a su hijo en testimonio de amor). Recuerdo que la acción de apretar a alguien frecuentemente es terapéutico. Estimo mis bellas cualidades de comunicación, ternura y apertura. Coloco mi atención en las actividades interesantes. Me ejerzo en ver los buenos lados de cualquier situación. Lo hago realizando que es maravilloso, que estoy mejor de lo que pensaba. Me cambio las ideas porque lo necesito.

Bursitis

La bursitis es la inflamación de la bolsa en el nivel de la articulación del hombro, del codo, de la rótula o de los tendones de Aquiles.

Esta bolsa que se parece a un pequeño saco contiene un líquido que reduce la fricción en el nivel de las articulaciones. La bolsa aporta pues un movimiento fluido, fácil y con gracia. La bursitis indica una frustración o una irritación intensa, ira contenida frente a una situación o a alguien a quien verdaderamente tengo ganas de “pegar” en el caso de que se trate de los brazos (hombros o codo), o de dar “una patada” en el caso de que se trate de las piernas (rótula o tendón de Aquiles), tan furioso estoy! Mis pensamientos son rígidos y algo no me conviene en absoluto.! Estoy harto y, en vez de expresar lo que vivo, inhibo mis emociones. Es posible hallar la causa del deseo de pegar mirando lo que puedo hacer o no hacer con este brazo doloroso. Si me duele el lado izquierdo, hay una conexión con el lado afectivo. El lado derecho, son las responsabilidades y lo “racional” (por ejemplo: el trabajo). Tengo dolor aún cuando me reprima de pegar a alguien.

Debo hallar el modo más adecuado de expresar lo que siento. Encuentro la causa de mi dolor, quedo abierto y cambio de actitud aceptando y comprendiendo mejor mis sentimientos y mis emociones. Podré transformarles en amor y en armonía para mi beneficio y el bienestar de los demás. La bursitis generalmente está vinculada a lo que vivo con relación a mi trabajo. Mi cuerpo sólo me dice de adoptar una actitud más positiva para adaptarme a las nuevas situaciones que se presentan.

Caderas

Llevan mi cuerpo en perfecto equilibrio y están ubicadas entre la pelvis y el fémur.
Mis caderas permiten a mis piernas moverse para hacer adelantar mi cuerpo hacía delante. Ellas determinan si voy hacía delante o no.Representan mis creencias de base frente a lo que son o a lo que deberían ser mis relaciones con el mundo. La pelvis y las caderas forman un conjunto, y representan así el hecho de lanzarme en la vida. Por lo tanto, las caderas representarán también mi nivel de determinación a progresar en la vida.

Acepto y comprendo avanzar con alegría y confianza en la vida, sabiendo que todo es experiencia para ayudarme a descubrir mis riquezas interiores.

Dolor de caderas

Es en las caderas que se inicia el movimiento de las piernas, o sea el andar. Las piernas sirven para avanzar libremente. Puedo retenerme de ir hacía delante. De aquí la indecisión para avanzar en la vida. Por los problemas de las caderas, mi cuerpo me indica cierta rigidez: por lo tanto vivo inflexibilidad frente a una situación o a una persona. Esto puede proceder de una situación en la cual me he sentido traicionado por alguien o abandonado y esto me ha afectado tanto que vuelvo a plantearme mis relaciones con los demás. Además, tengo el gusto de establecer “nuevas reglas” para protegerme y evitar estar herido otra vez. Puedo tener una inquietud por el porvenir: por lo tanto, siento angustia cuando debo tomar una decisión importante porque puedo tener la sensación que no voy a ninguna parte o que nunca llegaré a nada. Cuando me dueles mis caderas, mi cuerpo me manda un mensaje. Me ayuda a desarrollar mi consciencia para que adelante en la vida con confianza y seguridad y me enseña a ser más flexible en mi modo de tomar decisiones, asegurándome así un mejor futuro. Cuando hay un dolor, hay alguna culpabilidad. Así es como un dolor en las caderas o caderas que no quieren moverse, pueden indicarme que bloqueo mi placer sexual por temor o culpabilidad. Incluso puedo vivir impotencia a nivel sexual como en mi capacidad en aceptarme y comprender tal como soy, con mis gustos, mis deseos, mis placeres. Estaré perturbado sexualmente y emotivamente, impidiendo así que mis caderas funcionen normalmente. Esta impotencia también puede vivirse en el hecho que no me siento capaz o ya no me siento capaz de tomar mi lugar y de oponerme a alguien o algo. Esta situación me obliga a reflexionar sobre los límites que me doy. Estoy en equilibrio y ando en la vida con confianza y serenidad. Agradezco la vida por todo lo que me hace experimentar en cada instante. Aprendo a vivir en equilibrio con estas experiencias.

Cansancio

El cansancio me da la sensación de estar sin pilas. Interiormente, estoy vacío. ¿A dónde se fue mi motivación? Mis inquietudes, mis miedos, mis penas y mis heridas interiores me llevan a luchar y a resistir. En vez de centrar mi energía para encontrar el punto común de mis dificultades, la esparzo en demasiadas direcciones a la vez. Desespero incluso de encontrar una solución.

Vivo cierto cansancio frente a la vida, un cansancio interior porque debo debatirme para seguir adelantando. La depresión incluso es posible. Siento un sentimiento de incompetencia, de carencia y ausencia de interés. Esto indica una pérdida de dirección y de intención, una necesidad de reanudar con la alegría interior y el amor de la vida. Necesito un tiempo de pausa, de descanso para hacer el balance y recuperar mi energía. Dejo de engancharme al pasado y acepto y comprendo vivir el instante presente porque cada instante me trae la energía que necesito.

Cansancio crónico

El síndrome del cansancio crónico o fibromialgia puede suceder después de un achaque viral y puede durar varios años. También puede que esto se produzca porque mi sistema de defensa natural del cuerpo, mi sistema inmunológico, está debilitado. También puede que mi psiquismo esté afectado, debido a una depresión, estrés, falta de motivación, agotamiento por cansancio excesivo, etc. Mentalmente, estoy agotado y esto se refleja en mi inestabilidad emotiva. Físicamente, padezco dolores de cabeza y mi fuerza muscular disminuye poco a poco. El menor esfuerzo me causa un cansancio intenso. Perdí el gusto de vivir. ¿Dónde están mis sueños y mis ambiciones? También tengo miedo de la vida y de las responsabilidades. Me siento incapaz de responder a lo que se espera de mí. De hecho, la enfermedad me permite retirarme, es mi excusa para no actuar y quizás, un medio de recibir más atención. Así me siento más en seguridad en mi enfermedad que en mi “enfrentamiento” con la vida. ¿Qué es lo que estaba viviendo en el momento del achaque viral? ¿Había decidido dejar mi hogar? ¿Acababa de vivir un deceso, una ruptura, un rechazo? Tomo consciencia de que todo esto está vinculado con el amor, o sea el amor que tengo hacía mí. Acepto y comprendo aprender a amarme más. Soy la persona más importante en mi vida. Aprendiendo a amarme, hago las cosas para mí y disfruto con cada instante. Formo parte del universo en donde la reciprocidad es ley. Me amo y así atraigo el amor de los demás y los amo también. Hago confianza al universo que me ayuda cada día a adelantar.

Clavícula

La clavícula es un hueso largo en forma de “S” alargado que encuentro al nivel del hombro y vinculado al esternón, arriba y en el centro de la caja torácica. Al estar directamente unida al hombro la clavícula, un dolor en la clavícula significa mi ira contra las esponsabilidades que me dan y frente a las cuales puedo vivir un sentimiento de sumisión y obligación.

Frecuentemente, una fractura en la clavícula sucede después de una caída en el hombro e indica que vivo una fuerte presión por mis responsabilidades. La emoción engendrada puede llevarme a pensar que voy a “romperme” bajo el peso de mis responsabilidades. Miro las situaciones con objetividad y empiezo a comprender que la vida no puede darme más responsabilidades de las que puedo tomar. Hago confianza y me esfuerzo en hallar las soluciones u otro punto de vista que me ayudará a mejor tomar la vida.

Codos

Los codos representan la libertad de movimiento, la flexibilidad, la facilidad para cambiar de dirección en las nuevas situaciones o las experiencias de vida. Es la articulación adaptable y flexible del brazo que permite la creatividad y la expresión graciosa de mis gestos cotidianos. Un dolor o rigidez en el codo significa una carencia de flexibilidad, el miedo a sentirme “cogido” o arrinconado en una situación desagradable. Los codos siendo vinculados a la acción, puedo ser rígido y juzgar a la gente que tienen un modo de hacer diferente del mío y que pueden volver a plantear mis propias costumbres. Resisto a una nueva dirección por tomar, bloqueando inconscientemente la energía del corazón que va hasta esta articulación. Dos codos en buena salud permiten apretar alguien entre los brazos. Puedo poner más energía a hacer todo lo que quiero. Entonces encuentro fácil aceptar y comprender la vida y sus numerosos cambios. Me abandono más fácilmente y tomo cuidado de mí como lo merezco. Aun cuando tengo a veces miedo de soltarme o siento que alguien me “da con el codo”, debo “apretar los codos” para protegerme. Quedo abierto al amor, lo cual me ayuda a vivir más fácilmente las experiencias cotidianas sin agresividad, con flexibilidad y apertura mental.

Epicondilitis

Más conocida bajo el nombre de codo de tenista en medicina deportiva, la epicondilitis es una inflamación al nivel de la articulación del codo. Mis codos me dan la flexibilidad necesaria en los cambios de dirección. En el caso de una inflamación, debo tomar consciencia del porqué o a qué opongo resistencia. Puede que esté desarrollando frustración después de acontecimientos repetitivos que se presentan en mi vida y tenga la sensación que debo constantemente amortiguar los golpes. Acepto y comprendo soltar mis viejas ideas y mis viejos patrones para tomar la mejor dirección para mi evolución. Acepto y comprendo también dejar circular el amor en los sucesos que se me presentan.

Columna vertebral

Una desviación de la columna vertebral simboliza principalmente una resistencia a vivir plenamente mi vida. El modo en que me porto en la vida, mi dificultad en dejar la vida sostenerme y dejar ir las viejas ideas se manifestarán por una desviación de la columna vertebral que se inclinará de lado, hacía delante, o hacía atrás… Decido asumirme y mantenerme “derecho” frente a la vida, con confianza y determinación.

Lordosis

La lordosis es una curvatura fisiológica de la columna vertebral que se ahueca hacía delante. Tengo dificultad en sujetarme de pie porque tengo vergüenza de lo que soy, no me quiero. Frecuentemente vivo la sumisión frente a mi padre o a lo que representa la autoridad para mí, porque me infra – valoro frente a él, me siento inferior a él. Me siento aplastado por los demás, tengo muy poca confianza en mí y soy incapaz de expresar mis ideas y mis opiniones. Estoy hirviendo interiormente y esta ira me corroe. Debo aprender a amarme. Acepto y comprendo tomar mi lugar porque cada cual tiene un papel por jugar en el universo. Aprendo a expresar mis ideas y mis opiniones libremente y me siento mejor conmigo mismo.

Escoliosis

La escoliosis es una desviación lateral de la columna vertebral. Cuando ésta me afecta, tengo la sensación de llevar en mis hombros una carga muy pesada. Como que esto sobrepasa cualquier esperanza de realización, vivo impotencia y desesperación. Mis responsabilidades me dan miedo, estoy indeciso en mi orientación. La energía se bloquea y la escoliosis es su manifestación física. Esto se presenta frecuentemente en la adolescencia: como que estoy a la búsqueda de una identidad, demasiado viejo para ser un niño y demasiado joven para ser un adulto, la vida y las responsabilidades parecen enormes. Tendré tendencia a compararme a mis hermanos, hermanas, primos y primas. Ya que tengo frecuentemente la impresión que son mejores que yo, me desvalorizaré y esto se expresará por una escoliosis. La escoliosis está pues vinculada a un deseo de huir una situación o alguien. Compruebo lo que sucede en mi vida que me impide sentirme bien. Acepto pj vivir en presente, es decir un día a la vez. Tomo consciencia de estar en la escuela de la vida y de vivir en armonía con lo que me rodea. Encuentro la alegría y, cada día, comprendo que tengo la fuerza y la capacidad de responder al reto!

Disco desplazado (hernia discal)

Vinculado a la columna vertebral (el soporte de mi cuerpo), el disco desplazado revela que no me siento apoyado. No me siento a la altura, carezco de confianza en mí – mismo. Tomo consciencia de que cada vez que busqué una respuesta o un apoyo, encontré la confirmación de lo que sabía o sentía ya. Acepto pj escuchar mi voz interior que siempre está aquí para apoyarme y guiarme. Aprendo a hacerme confianza y descubro toda la fuerza que está en mí y la felicidad que esto me aporta de tenerme en pie, libre, sin temores. Estoy soportado en todo lo que emprendo.

Cuello

El cuello es la parte del cuerpo que soporta la cabeza. Este nexo entre el cuerpo y la mente es también el puente que permite a la vida manifestarse, es la expresión viva, el que autoriza el movimiento más fundamental. Representa la flexibilidad, la adaptabilidad y la dirección anticipada. Es multi direccional y amplia mi visión exterior del universo. Lo puedo ver todo alrededor mío y, gracias a la flexibilidad de mi cuello, puedo mirar una situación bajo todos los ángulos (delante, atrás…). Mi punto de vista se vuelve más objetivo. Un cuello en buena salud me permite tomar las mejores decisiones. Todo lo que da la vida pasa por el cuello: el aire, el agua, los alimentos, las circulaciones sanguínea y nerviosa. Une la cabeza con el cuerpo y permite la libre expresión de sí, la palabra viva (voz) y el amor. El cuello separa pues lo abstracto de lo concreto, lo material de lo espiritual. Es importante mantener mi cuello en buena salud porque me permite ver lo que me rodea con una menta abierta, dejando de lado cualquier forma de obstinación y estrechez mental (cuello rígido). Ya que la garganta se sitúa en el nivel del cuello, si tengo dificultad en tragar mis emociones, si las “reprimo”, esto puede crear una tensión en el nivel de mi cuello en donde se halla el centro de energía de la comunicación. Al corresponder el cuello a la concepción, también representa mi sentimiento de pertenencia, mi derecho de estar en esta tierra, dándome así un sentimiento de seguridad y de plenitud.

Cuello - torticolis

El torticolis demuestra, entre otras cosas, que vivo inseguridad. Tengo resistencias en ver todas las facetas de situaciones que estoy viviendo. Mis músculos del cuello se contraen, mi cuello se pone rígido y no consigo girar la cabeza. Mi inflexibilidad me impide apreciar la ayuda que desean traerme y que ayudaría a hacer evolucionar las cosas que me parecen difíciles. Prefiero mantener la cabeza derecha y asociar mi mal a un “enfriamiento”. Tengo interés en tomar consciencia de que esta frialdad más bien afectó mi corazón, provocando así un bloqueo de energía. Puedo también intentar huir de una situación incómoda que me pide afirmarme y tomar posición. También es importante que me pare para constatar en cuál dirección rechazo mirar o cuál es la cosa que me obstino en mirar, decir o hacer y que me “beneficia”… Si aceptase abrirme a un nuevo modo de ver las cosas o a nuevas ideas, mi vida sería quizás muy mejorada y mi torticolis desaparecería. ¿Quizás haya una persona, una cosa o una situación que quisiera y que, al mismo tiempo, no quisiera mirar a causa de mi timidez, mi vergüenza o mi sentido moral que es muy fuerte? Si la rigidez impide que mi cabeza gire de izquierda a derecha, puedo preguntarme si sé a quién o a qué me niego a decir “no”. Si al contrario, tengo dificultad para decir sí con mi cabeza, es quizás porque rechazo de entrada nuevas ideas. Mi cuerpo me dice de ver y apreciar el instante presente y reconocer todas las nuevas cosas que forman parte de mi vida.

Dedos

Los dedos son la prolongación de mis manos y el instrumento sirviendo a la manifestación de mis acciones en mi vida de cada día. Representan la acción en el momento presente, los detalles de la vida diaria. Por el tacto, puedo amar, acariciar, reñir, construir y crear. Mis dedos son la manifestación concreta de mis pensamientos, mis sentimientos. Una herida en el dedo me indica que intento quizás hacer demasiado, que voy demasiado lejos o demasiado de prisa. Llevo mi atención en demasiadas cosas al mismo tiempo y mis energías están dispersas. Me preocupo demasiado de las cosas por hacer. Poco importa la naturaleza de la herida (corte, rasguño, verruga, etc.) me preocupo con mis acciones presentes. Habitualmente, el nivel de la herida y el tipo de tejido implicado (la piel o los huesos) son importantes. Por ejemplo, un corte hasta el hueso implica una herida más profunda que un simple rasguño. Compruebo el/los dedo/s implicado/s y la respuesta a mis preguntas estará más clara. A partir de ahora, tomo el tiempo de hacer una cosa a la vez porque acepto y comprendo mi dimensión humana y corto mi impaciencia que me incita a adelantar demasiado rápidamente.

Pulgar

El pulgar está vinculado a la presión, la que me coloco en los hombros tanto como la que exijo de los demás! Es un dedo poderoso que simboliza la fuerza, mi necesidad de poder y que sirve a empujar, juzgar, apresurar así como apreciar las acciones de los demás (pulgar arriba o abajo) tanto como mis propias intervenciones. Cuando enseño el pulgar hacía arriba teniendo la mano cerrada, doy mi aprobación; el pulgar hacía abajo, mi desacuerdo o mi rechazo. El pulgar esta vinculado a mi intelecto, a mis intercambios inter personales y a mi sensibilidad. El pulgar determina pues el tipo de contactos que tengo con los demás y yo – mismo. Un niño se chupa el pulgar en las situaciones en que se siente inseguro, por lo tanto el pulgar representa la seguridad y la protección. Todas las heridas en el pulgar se vinculan a un exceso de esfuerzo mental, un cumulo excesivo de ideas y de preocupaciones y una tendencia a ser pesimista. ¿Son sanos mis intercambios con los demás? ¿Empujo demasiado los demás o me siento empujado por una vida acelerada? El pulgar simboliza también la vida y la supervivencia, la gana de vivir su vida y no de morir (si conservo mi pulgar en el interior de una mano cerrada, soy una persona introvertida que quizás tiene ganas de morir o que siente la necesidad de replegarse sobre sí para protegerse del mundo exterior). A partir de ahora, lo hago todo para estar en paz conmigo mismo. Observo los signos vinculados con mi pulgar y me mantengo vigilante cuando algo me sucede. Dejo subir la tristeza que me habita. Acepto ¯© la vida y las situaciones sin hacer demasiado drama porque sé que el universo cuida de mí!

Índice

El índice representa el ego bajo todos estos aspectos: autoridad, orgullo, suficiencia… En mis comportamientos no verbales, cuando activo mi índice apuntándolo con frecuencia, esto indica un rechazo de autoridad, bien sea de los padres u otra. Intento expresar la autoridad de modo “reactivo” es decir en reacción con las diferentes formas de autoridad presentes. Mi miedo de la autoridad puede incluso causarme trastornos de digestión. Tengo miedo de estar cogido en la trampa, de no estar reconocido en mi justo valor. Tengo miedo de la autoridad y no acepto y comprendo que este presente en mi vida. Quiero hacer valer mi criterio a toda costa! Cuando uso mi índice para imponer mis ideas de un modo bastante autoritario, es mi modo de afirmar mi “poder personal”. Tomo consciencia que a menudo, son mis llantos los que me hacen
actuar de esta manera. Tengo una gran sensibilidad emocional y necesito sentirme en seguridad en la vida. Comprendo que tener razón por un todo o una nada, no es lo que cuenta. Conservo mis energías para cosas importantes. ¿Es realmente la autoridad que me molesta? Quizás se trate de un sentimiento de impotencia o de inseguridad que remonta a mi infancia frente a la autoridad de los padres. A partir de ahora acepto y comprendo las formas de autoridad que me molestan sabiendo que existen para hacerme evolucionar positivamente.

Mayor

El dedo mayor,el dedo más largo de la mano, representa la creatividad, la sexualidad y la ira. En suma, simboliza muchas cosas y debo prestarle una atención particular. Una herida a este dedo significa que mi vida sexual no va como lo deseo o que me inclino demasiado fácilmente frente al destino. Vivo una pena o una tensión vinculada con la insatisfacción, y la ira se instala paulatinamente. Esta reacción me impide realizar mis deseos concretos. Mi lado creativo está restringido por una falta de confianza. De ahora en adelante, identifico el aspecto de mi sexualidad o de mi creatividad que está en causa. Acepto y comprendo expresar mis necesidades en vez de dejar subir la ira. Comprendo que únicamente mis miedos (el orgullo) me impiden expresarme.

Anular

Anular, de la palabra “anillo”, es el símbolo de la unión y representa mis lazos afectivos. Cualquier herida a este dedo procede de una pena o de una dificultad en mis relaciones afectivas; puede ser frente a mi marido, mi mujer, mis hijos y, en ciertos casos, incluso frente a mis padres. Esta herida es la manifestación externa de una herida interior de la cual no he hablado probablemente con nadie. Me es difícil hacer la unión conmigo mismo, vivir con esta pena interior que me pesa. Quizás tengo tendencia a exagerar la situación. ¿Qué es lo que me molesta? Acepto ¯© desprenderme para ver mejor la situación. ¿Qué es lo que me impide expresarme? ¿Quizás me imagino la reacción del otro? Aprendo a comprobar y comprendo que entre imaginar y saber, hay una gran diferencia. Comprobar me permite tener relaciones mucho más armoniosas y me enseña también a dialogar.

Auricular (Dedo pequeño)

El auricular está directamente vinculado con el corazón. Representa la familia así como todos los aspectos familiares de mi vida, en particular el amor y la armonía familiar. Cuando me hago una herida en este dedo, esto indica que vivo emociones frente a mi familia que debería exteriorizar, una falta de armonía en el interior de mi pareja o una simple carencia de amor de sí. Cualquier daño al dedo pequeño (rasguño, quemadura, etc.) denota seguramente una emotividad demasiado grande. Tengo seguramente la desgraciada costumbre de preocuparme por pequeñeces (dedo pequeño) y mi emotividad predomina. Me vuelvo pretencioso y esto me desequilibra y me impide comprender a la gente y los acontecimientos de mi vida. Acepto ¯© mirar los acontecimientos y las situaciones con la simplicidad de un niño. Desdramatizando y revelando apertura mental, aprendo a afirmarme y a comunicar. Voy hacía delante más alegremente. Necesito mucho más calma interior. En vez de jugar un papel y vivir en un mundo en que las apariencias importan más que el “ser”, tengo ventaja en volver a las cosas simples y a ser yo – mismo.

Dedos Artríticos

El artritis simboliza la crítica, el auto-castigo, la reprobación, una carencia profunda de amor. Así pues, los dedos (es decir los detalles de la vida cotidiana) artríticos indican el sentimiento de estar mal amado y de ser víctima de acontecimientos en mi vida de cada día. Doy el poder a los demás. Acepto y comprendo a amarme y perdonarme porque, si no me quiero, cómo pueden amarme los demás?

Dedos de los pies

Los dedos de los pies representan los detalles del porvenir. Si vivo inseguridad frente a esto, tengo rampas y si vivo culpabilidad, puedo darme golpes al dedo, cortarme (si hay pérdida de alegría) o herirme más severamente (dedo roto, quebrado). Si tengo un juanete, que es una deformación del dedo gordo, hay un conflicto a un nivel muy profundo. Esta parte del pie corresponde al período de algunas semanas después de la concepción e indica una debilidad en el compromiso de estar realmente aquí (en vida). El juanete aparece generalmente en el momento de vivir una relación con una pareja o uno de los padres que encuentro muy dominante. Al dejar al otro que tome las decisiones, huyo mi responsabilidad frente a mis propias decisiones. La expresión “cuídate de tus asuntos” expresa bien el hecho que encuentro que personas de mi entorno se cuidan de mis cosas y que esto no les incumbe, a menos de que sea yo quien me cuide de los asuntos de los demás. El juanete puede desaparecer si me asumo, asumo mis responsabilidades, permitiéndome así vivir plenamente mi vida. Los dedos de los pies son la parte de mi cuerpo que va primero hacía delante, dedos hacía abajo pueden indicar una inseguridad en ir hacía delante, un deseo de “agarrarse al suelo” para evitar adelantar. Tengo pues tendencia a quedarme en el mismo lugar. Me impido “entrar en la vida”. Los dedos hacía arriba indican el intento de escaparme de la vida, de elevarme hacía las realidades más abstractas que terrestres. Los dedos como ganchos indican una gran confusión en la dirección por tomar y una ausencia de libertad y de claridad interiores, lo cual me lleva a querer huir. El dedo en martillo me indica un estrés y una repugnancia a ir hacía delante. También esto puede ser el miedo de un modo de ser abstracto y poco estructurado. Para conocer el significado metafísico de cada uno de mis dedos, puedo referirme al significado de cada uno de mis dedos, empezando por el pulgar para el dedo gordo, para acabar con el dedo pequeño, el auricular, para el dedo pequeño del pie. Basta con transponer el significado de los dedos de la mano, que son los detalles de la vida cotidiana al de los dedos de los pies que son los detalles del porvenir.

Espalda

La espalda representa el sostén y el soporte de la vida. Es el lugar que me protege si me siento impotente frente a una persona o una situación (doy la espalda) en caso de necesidad. Si mi peso es excesivo, si carezco de “respaldo” o si no me siento bastante “respaldado” (afectivamente, monetariamente, etc.), mi espalda reaccionará en consecuencia y ciertos dolores (agujetas) pueden manifestarse. Puedo tener la espalda ancha y ser capaz de recibir o bien inclinarme humildemente, inclinarme por respeto o aceptación ¯©. Poco importa el motivo, un dolor de espalda indica que quiero quizás salvarme de algo colocándolo detrás mío, porque es con mi espalda que olvido las experiencias que me causaron confusión o pena. Pongo todo lo que no deseo ver o dejar ver a los demás, jugando así a la avestruz. Estoy profundamente herido, incapaz actualmente de expresar estas emociones bloqueadas. Rechazo ver lo que me conviene! Acepto ¯© liberar ahora las energías retenidas en los lugares que me duelen! Una espalda flexible pero fuerte indica cierta flexibilidad mental y una gran apertura mental contrariamente a las rigideces dorsales que significan orgullo, poder y negación a ceder. Sentado bien cómodamente, puedo tener la sensación de estar protegido, en total seguridad. Sin embargo, aun cuando mi espalda sirva para soportar estas cosas indeseables y jugar a la “avestruz”, acepto ¯© ver lo que me molesta y expresarlo. Actuando de este modo, me libero del peso que llevaba. La postura adoptada da indicaciones sobre lo que vivo y sobre mi modo de transigir con las situaciones de mi vida: si estoy en reacción frente a la autoridad, si quiero tener razón frente a alguien o frente a algo, voy a “tensar la espalda” por orgullo. Si, al contrario, vivo sumisión, si tengo miedo, si me siento débil, voy a “curvar la espalda” y cuantas más grandes sean mis preocupaciones, más “me dolerá la espalda”. Ciertas personas integran más las dificultades de la vida en la escritura, el diálogo o el intercambio. Elijo el medio que mejor me conviene y dejo que la vida fluya en mí para aprender a expresarme más y afirmarme cuando lo necesito. Acepto y comprendo que la vida me sostenga en cada instante y “levanto los hombros”, sabiendo que tengo la fuerza necesaria para realizar todos mis proyectos.

Parte superior de la espalda

La parte superior de la espalda corresponde a la región del corazón y al centro energético cardíaco. Los dolores de espalda se refieren a los primeras fases de la concepción, a las necesidades de base y a la estructura más fundamental del ser. Las 7 vértebras cervicales están particularmente referidas en este sector. Las vértebras cervicales se refieren a la comunicación y a mi grado de apertura frente a la vida. Mi ingenuidad puede hacerme vulnerable a este nivel. Si tengo la sensación que se me quiere juzgar, criticarme o herirme, podré estar afectado en este plano y tendré tendencia a encerrarme como una ostra. Las cervicales C1, C2, y C3 están particularmente afectadas si me desvalorizo al nivel de mis capacidades intelectuales y las cervicales inferiores reaccionarán a la injusticia que puedo tener la sensación de vivir en mi vida o a la que veo alrededor mío y que me repugna. Además, cada vértebra me da las informaciones adicionales sobre la fuente de mi malestar.

C1 = primera vértebra cervical que se llama el ATLAS y que lleva el número C1, sirve de soporte a la cabeza. Es un pilar que mantiene la cabeza en equilibrio Si me preocupo demasiado (= me rompo la cabeza”) frente a una situación o a una persona, mi cabeza se hace más pesada hasta darme dolores de cabeza y C1 podrá tener dificultad en soportar la carga. Si manifiesto estrechez mental, si rehuso mirar todas las facetas de una situación, si soy rígido en mi modo de pensar, C1 reaccionará dejando sus actividades, dejando de poder pivotar. Estará paralizada por mi miedo, mi desesperación frente a la vida, mi negatividad, mi dificultad en expresar mis emociones. Un mal estado de C1 se acompaña generalmente de dolores que afectan la cabeza, el cerebro y el sistema nervioso, etc. Debo aprender a escuchar mi interior, a guardar mi mente abierta, a traer más calma en mi vida para disminuir mi actividad cerebral, permitiéndome así ver la realidad bajo un día nuevo, con más confianza.

C2 = La segunda vértebra cervical trabaja en estrecha colaboración con C1.

Se la llama AXIS. Es el pivote que permite a C1 moverse. C2 está conectada con los principales órganos de los sentidos, es decir los ojos, la nariz, las orejas, la boca (lengua). Por esto estarán afectados éstos cuando C2 tenga un malestar. Si soy rígido en mi modo de percibir la vida, si rehuso soltar mis viejas ideas para dejar sitio a lo nuevo, si me preocupo siempre por el día siguiente, C2 corre el gran riesgo de volverse también rígida. Frecuentemente, mis lágrimas son secas porque reprimo mis emociones y que mis penas, mis decepciones, mis pesares quedan hundidos dentro mío. El “lubricante” (mis lágrimas de pena o de alegría) siendo carente, C1 no se articulará sobre C2 tan fácilmente. Habrá irritación, calentamiento, igual como en mi vida cotidiana. Esto se produce particularmente en el caso de la depresión, de una emotividad excesiva (si por ejemplo, hay un conflicto familiar), de ira, de revuelta y todo esto siendo generalmente causado por el miedo de ir hacía delante, de cambiar, de tomar sus responsabilidades; del enjuiciamiento de los demás y de sí – mismo, por la no – estima de sí que puede llevar a un deseo de auto –destrucción (suicidio). Debo aprender a tomar contacto con mis emociones y a asumirlas, a tomar mi lugar expresando lo que vivo para que el flujo de energía empiece a circular en mi cuerpo y que C2 pueda volver a funcionar en armonía con C1 y que todo “bañe en aceite”!

C3 = la Tercera vértebra cervical C3 es una eterna solitaria. A causa de su posición, no puedo contar con nadie o trabajar en cooperación con otras vértebras. Si mi C3 no se encuentra bien, yo también puedo tener la sensación de que debo despabilarme solo. También puedo replegarme sobre mí – mismo, vivir “en mi burbuja” y evitar toda forma de comunicación (tanto oral como sexual) con mi entorno. “¿Para qué perder mi tiempo? De todos modos, nunca se me hace caso y nunca se entienden mis ideas o mis estados de ánimo!” Entonces se produce la rebelión, el desanimo, porque mi sensibilidad está afectada en lo más hondo de mí. Incluso puede apoderarse de mí la angustia. El desgaste del tiempo hace su labor y mis sueños y mis deseos más queridos se desvanecen poco a poco. Me vuelvo irritable, amargo con una persona o una situación que no consigo digerir. La soledad puede tanto ser benéfica para recuperarme, hacer balance, ver claro en mi vida, como puede ser un medio de huir mis emociones, la realidad hacía la cual vivo mucha incomprensión. La elección me incumbe! Tomo nota de que una dolencia en C3 puede conllevar daños en mi rostro (piel, huesos o nervios) así como en las orejas y los dientes.

C4, C5, C6 = las vértebras cuarta, quinta y sexta cervicales C4, C5, C6 se ubican al nivel de la tiroides y están en estrecha relación con ésta. Ésta juega un papel mayor en el lenguaje, la voz, (cuerdas vocales) y cualquier desarmonía en lo que a comunicación se refiere – tanto cuando me expreso yo como cuando otras personas me comunican – hará que reaccionen C4, C5 y C6. Puede que me haya ofuscado con lo que haya oído, causando indignación e ira. C4, C5 y C6 reaccionan aún más fuerte si además no expreso mis opiniones, mis frustraciones. Mi porcentaje de agresividad corre el riesgo de incrementarse, lo cual cierra los canales de comunicación al nivel de estas 3 vértebras cervicales. Trago mal lo que a mí se me presenta. Tengo tendencia a rumiar ciertos acontecimientos para un largo período de tiempo. Frecuentemente aparecen dolencias y dolores que afectan todo mi sistema de comunicación verbal: boca, lengua, cuerdas vocales, faringe, etc. y todas las partes de mi cuerpo que se sitúan entre el nivel de mi boca y de mis hombros pueden estar afectadas. Tengo ventaja en aceptar y comprender que cada experiencia es una oportunidad de crecer y que hay una lección por sacar de todo. Debo dejar fluir en vez de obstinarme y de estar enfadado con la vida. Sino, mi cabeza se pone a “hervir” y me siento sobrecargado por todas las tareas que realizar y que me parece no poder llegar a realizar. Necesito expresarme, o bien por la palabra, la escritura, la música, la pintura, o cualquier otra forma de expresión que me permitirá “volverme a conectar” con mi creatividad, mi belleza interior. Todos mis sentidos entonces estarán estimulados, activados, lo cual activará mi tiroides y Emitirá que C4, C5 y C6 funcionen normalmente. Los dolores sentidos en esta región podrán así desaparecer.

C7, la última vértebra cervical C7 está influenciada altamente por todo mi lado moral, mis creencias y mi lado espiritual también. Si vivo en armonía con las leyes de la naturaleza, si escucho los mensajes que mi cuerpo me manda y la vida en general, C7 va a funcionar mejor. Al contrario, si vivo ira, si estoy cerrado a las opiniones y a los modos de ver de las personas con quienes me relaciono, si me elevo y me enfrento con otras ideologías diferentes de la mía sin una mente abierta, C7 reaccionará fuertemente y podrá afectar mis manos, codos y brazos que podrán inflamarse o tener dificultades en moverse. El funcionamiento de mi tiroides estará afectado. Del mismo modo, remordimientos de consciencia con relación a una palabra dicha, un acto hecho o un pensamiento mandado hacía una persona también van a afectar C7. Si vivo emociones intensas en mi vida, si estoy decepcionado, si tengo miedo de estar rechazado, si me escondo debajo de mi concha para evitar estar herido “otra vez”, C7 podrá estar afectada. Debo aprender a discernir lo que es bueno para mí y lo que no lo es. Debo respetar los puntos de vista de cada persona incluso si son diferentes de los míos. Abriendo mis brazos a los demás es como voy a aprender mejor y podré realizar mejor las elecciones que me
permitirán sentirme más libre.

Parte central de la espalda

La parte central de la espalda representa la gran región torácica del cuerpo comprendida entre el corazón y las vértebras lumbares. Es una región de culpabilidad emocional y afectiva.Las 12 vértebras dorsales se relacionan principalmente con esta región:

D1 = la primera vértebra dorsal D1 puede reaccionar fuertemente cuando voy hasta mis límites bien sea en mi trabajo, bien sea en el deporte, en suma, en todas las situaciones en que voy hasta el final de mis fuerzas mentales, físicas o emocionales. No aprecia tampoco un “dopaje” que sea bajo forma de alcohol o de droga, la que sea. Su sensibilidad en ese momento estará a flor de piel. Me construyo entonces medios de auto-protección para protegerme de mi entorno y evitar estar herido. Esto puede manifestarse sobre todo en mis gestos o en mis palabras: por ejemplo, tiendo a apartar a los demás por mi frialdad o por palabras hirientes. Esto puede incluso manifestarse por una toma de peso importante, éste siendo mi protección natural y física, porque quiero inconscientemente “ocupar más sitio” y dejar menos a los demás. También esto puede esconder timidez actual y con la cual tengo dificultad para transigir. Se pondrá aún más en evidencia si temo perder el amor de la gente. Debo vigilar y evitar acurrucarme sobre mí – mismo rumiando negatividad constantemente, siendo siempre fijado en las mismas ideas y frustraciones. Un mal estado de D1 puede traer dolencias en cualquier parte de mi cuerpo situada entre mis codos y la punta de mis dedos así como dificultades respiratorias (tos, asma, etc.).

D2 = la segunda vértebra dorsal D2 reaccionará fácilmente cuando mi emotividad esté afectada. Si cumulo y ahogo mis emociones, entonces D2 me mandará un mensaje y aparecerá el “dolor de espalda”. Si tengo la sensación de que no tengo mi lugar en la vida y en la sociedad, que la vida es “injusta” y que me siento víctima de los acontecimientos, D2 estará afectada. Puedo ser particularmente sensible a todo lo que toca a mi familia, y vivo situaciones de conflicto o desarmonía de un modo intenso. Puedo haber almacenado viejos rencores. También puedo remover constantemente experiencias pasadas, recuerdos, queriendo fijar mi realidad en acontecimientos pasados en vez de mirar el porvenir con confianza y viviendo intensamente el momento presente. Puedo contemplar una nueva situación que me trae un miedo a lo desconocido. ¿Voy a tener demasiadas responsabilidades? ¿Voy a estar sostenido o deberé despabilarme solo? ¿Cómo van a reaccionar la gente alrededor mío? Si dudo de mí, de mis capacidades, podré reaccionar jugando el papel de los “duros de roer” volviéndome muy autoritario; tendré así la sensación de controlar la situación, sabiendo muy bien que tiemblo de miedo, yendo incluso hasta tener angustia. También puedo volverme irritable frente a una persona o un suceso y reacciono por saltos de humor. Una D2 en mal estado suele estar acompañada de malestar y dolores en el corazón y los órganos que se vinculan a ellos, así como a los pulmones. Aprendo a pedir y a hacer confianza en mi capacidad de aceptar nuevos retos. Suelto mi pasado y me giro hacía el futuro sabiendo que ahora soy capaz de tomar mi lugar en armonía con mi entorno. Puedo también leer la sección referente al corazón para tener otras pistas.

D3 = la tercera vértebra dorsal D3 está esencialmente relacionada con los pulmones y el pecho. Puedo ir a consultar lo referente a estos dos temas para ver cuáles son las causas que pueden afectarles y tendré una pista para saber porqué D3 me manda también mensajes. Además, todo lo que puedo percibir por mis sentidos y que no me conviene del todo hará reaccionar D3. Ya que soy muy sensible a mi entorno, me he confeccionado un sistema con el cual sé lo que está bien y lo que está mal, lo que es aceptable ¯© o no. Puedo estar fijado y rígido en mi modo de pensar o ver las cosas. Tengo tendencia a juzgar cualquier persona o situación que no entre en mi definición de “correcto”. Puedo reaccionar fuertemente frente a lo que considero ser una “injusticia”. Incluso puedo volverme colérico, incluso violento mientras no esté de acuerdo con lo que veo, percibo u oigo. También puedo construirme un “escenario” en mi cabeza, disfrazando la realidad, frecuentemente a causa de mi miedo a ver la realidad de frente y también porque la realidad que me rodea me deprime. Entonces, tengo menos gusto de vivir, ya no tengo el sentimiento de estar en seguridad. Puede invadirme la tristeza. Ya no tengo el gusto de luchar. La depresión se va apoderando de mí progresivamente, y querré cortarme de este mundo que sólo me trae pena, frustración, ansiedad. Debo aprender a ver la vida bajo un nuevo día. Aceptar ¯© que no pueda vivir en un mundo perfecto pero que cualquier situación es perfecta porque cada situación me permite sacar una lección.

D4 = la cuarta vértebra dorsal D4 se refiere a los placeres, a los deseos, a las tentaciones frecuentemente insatisfechos. A veces mis esperas son desmesuradas, carecen incluso de realismo y me vuelvo irritable, colérico porque “mis deseos” no están realizados. Estoy enfadado con la vida, mi entorno. En el fondo de mí, siento un vacío tan grande, generalmente afectivo, que tengo tendencias depresivas y el único modo que conozca de equilibrar este estado de ser y traer algo “picante” en mi vida será crear un estado de excitación, bien sea naturalmente o artificialmente. Puedo practicar deportes de emociones fuertes (paracaidismo, alpinismo, etc.) o puedo tomar drogas para ponerme en un estado de éxtasis y de bienestar temporal. Me refugio así en un mundo imaginario, protegido de todos. Sin embargo, no estoy al albergue de las emociones que he inhibido y de las cuales he intentado escapar. En apariencia puedo ser muy libre, pero en realidad, estoy encarcelado en mi ira, mis penas, mis frustraciones, y por mi miedo a estar asfixiado por el amor de los demás, porque nunca supe reconocerlo y aceptarlo ¯©. Entonces, tengo tendencia a rechazar a los demás. Me opongo, me mantengo distante y alimento esta cuneta con mi mal humor, mi actitud depresiva. Es importante que reconozca y que acepte ¯© mis emociones para poder integrarlas y permitirme vivir plenamente mi vida. Cuando D4 está afectada, también puede seguir una dificultad con la vesícula biliar.

D5 = la quinta vértebra dorsal D5 está tocada cuando me vuelvo a encontrar en una situación en que tengo la sensación de perder el control. Me siento entonces desestabilizado. Incluso puedo hallarme en un estado de pánico. Esto se produce en particular en el plano afectivo con relación a mi cónyuge, un miembro de mi familia, un amigo cercano, etc. Este control se esconde a veces bajo una apariencia de “querer ayudar a alguien”, “guiarlo”, “ayudarle en sus dificultades”, pero en el fondo de mí, ejerzo un control para con esta persona, estando en posición de “fuerza” incluso inconscientemente. Si las cosas no suceden como lo deseo, puedo volverme frustrado, crítico, impaciente e incluso colérico, y D5 reaccionará violentamente. Quiero darme una imagen de “duro de roer” que tiene la “espalda ancha” y que “es capaz de cargar”. Pero, en el fondo, sé que me cargo demasiado los hombros, lo cual me lleva a estar inseguro, angustiado, en rebelión contra mi entorno que hago responsable de mi malestar. Tengo grandes ambiciones, lo cual me hace a veces apartarme de mis valores profundos y actuar en contradicción con éstas. Entonces, me echo en relaciones artificiales con la gente, viviendo decepción tras decepción, porque el amor verdadero, sencillo, no es bastante presente. Es importante que esté a la escucha de mi interior, que tome contacto con mi esencia, con mis verdaderos valores para que vuelva la calma en mi vida y que vea claro en los acontecimientos, desarrollándome y siendo capaz de vivir el amor verdadero. Se debe observar que el mal estado de D5 frecuentemente está acompañado de diversos malestares afectando mi hígado y mi circulación sanguínea.

D6 = la sexta vértebra dorsal D6, va a reaccionar cuando me critico y que me juzgo severamente. Puedo haber estado educado en un entorno muy estricto en el cual los valores y las líneas de conducta debían seguirse al pie de la letra. Habiendo crecido en este clima autoritario y no permisivo, ahora puedo tener “casos de consciencia” en los cuales quisiera darme gusto, coger tiempo para mí pero juzgo que esto no es “correcto” y “ que no me lo merezco”. Me creo preocupaciones inútilmente porque no dejo de analizar cada uno de mis gestos, cada una de mis palabras, cada uno de mis pensamientos, para estar seguro de que “estoy correcto”. Me corroe la culpabilidad por dentro. La angustia está muy presente y me auto – castigo cortándome del mundo. Tengo dificultad en aceptarme ¯©. Me siento víctima de la vida, impotente frente a los acontecimientos. Juzgo severamente éstos sin querer aceptar ¯© que están aquí para hacerme crecer, pero viéndoles preferentemente como castigos, injusticias. Vivo entonces en la frustración y la incomprensión, el resentimiento, envidioso y celoso de los demás. Por esto una D6 en mal estado se suele acompañar de malestar al nivel del estómago. Tengo necesidad de estar más flexible y permisivo para conmigo y aprendo a ver positivo en cada acontecimiento, sabiendo que cada experiencia me lleva a conocerme más y a volverme mejor.

D7 = la séptima vértebra dorsal D7 es una trabajadora de trabajos forzados. Si en mi vida, me empujo al límite en las cosas que debo hacer, sin escuchar mi cuerpo cuando necesita descansar o relajarse, D7 va a echar un grito de socorro. Es posible que así quiera olvidar o huir a alguien o una situación cualquiera. Puede que quiera olvidar mis problemas financieros, afectivos, etc. Parándome, es muy posible que afloren el desánimo y la insatisfacción frente a mi vida, cosa que no quiero. Acumulo mucha ira y agresividad: todo ruge adentro mío porque “la vida no tiene nada bueno para ofrecerme”. Me obstino, incluso me bloqueo sobre ciertas ideas que me obsesionan. Debo aprender a apreciar lo que tengo y lo que soy y ver toda la abundancia que es presente en mi vida. Tengo el derecho de tomar tiempo para mí, tengo el derecho de vivir emociones en vez de dejarlas hervir adentro mío. Me concedo el derecho de vivir mi pena, mi decepción, mis miedos porque es así como podré aceptarlos Y COMPRENDERLOS y cambiarlos en positivo. Puedo hacer mi limpieza interior a medida y dejar que D7 funcione normalmente. Es así como los males que acompañan frecuentemente una D7 en mal estado y que tocan frecuentemente el páncreas y el duodeno podrán también irse.

D8 y D9 = las octava y novena vértebra dorsal D8 & D9 que hallo a la altura del diafragma y que están estrechamente vinculadas, se parecen en todo. Por esto, se tratan juntas. Se afectan principalmente cuando vivo inseguridad debido a un miedo que tengo de perder el control en una situación o con una persona. Me siento más seguro de mí cuando dirijo perfectamente todos los aspectos de mi vida, cuando orquesto perfectamente cualquier situación para saber exactamente qué debo esperar. Me escondo en mi burbuja de cristal, sin hacerme preguntas ni hacer esfuerzos para cambiar lo que sea en mi vida. Vivo todas mis emociones “para dentro”. Pero este “supuesto equilibrio” está trastornado, D8 y D9 asustadas reaccionan fuertemente, acurrucándose de miedo. La desesperación puede tener lugar y tengo el mal de vivir. Tengo dificultad en ver la luz al final del túnel. Puedo sentir desprecio por la vida y me dirijo hacía un abismo que sólo puedo vencer haciendo confianza en la vida y dejando ir el control que ejerzo. Porque es soltando cuando gano el dominio de mi vida. Tomo nota que una D8 lastimada puede acompañarse de dolores del diafragma y el bazo (incluyendo los trastornos de la sangre) mientras que D9 en mal estado estará acompañada de alergia o de un mal funcionamiento de las glándulas suprarrenales o de urticaria.

D10 = Cuando la décima vértebra dorsal D10 está afectada, esto suele reflejar una profunda inseguridad frente a la cual me siento sin armas, sin recursos. Mi confianza está en su nivel más bajo y necesito “un pequeño tónico” para ayudarme a darme más valor y a olvidar mis preocupaciones. Frecuentemente, esto puede ser un consumo más grande de alcohol o de droga que de costumbre que me dará “un pequeño estímulo”. Sin embargo, cuando vuelvo a mi estado normal, las inseguridades aún están presentes y mi vida se oscurece porque sólo veo el lado negativo de las cosas. Lo veo todo en negro, rechazando la vida, compadeciéndome de mi -mismo. Estoy preocupado por pequeñeces y me enfado sin ser capaz de manifestarlo sin embargo, lo cual afecta mi sensibilidad que vuelve a flor de piel y que hace que me irrito por futilidades. Una D10 en mal estado se acompaña frecuentemente de dolores en los riñones, reconocidos como la sede del miedo. Aprendo a hacerme confianza y aprendo a ver la belleza alrededor mío y la que existe dentro mío. Tengo el valor de pedir ayuda.

D11 = las anomalías en la onceava vértebra dorsal D11 se hallan también cuando mi sistema nervioso tiene dificultad en funcionar. Mi gran sensibilidad a todos los niveles hace que D11 se desforme porque también desformo la realidad para sufrir menos. La cambio a voluntad para que sea como quiero. Me “corto” voluntariamente de mi entorno. Pero esto sólo puede durar cierto tiempo y debo pronto o tarde enfrentar la realidad. En ese momento, una tensión interior se habrá instalado, y tendré dificultad en transigir con ella. Esto puede volverse tan insoportable que incluso puedo tener ideas de suicidio ya que vivo en la incomprensión y que tengo miedo del porvenir porque me siento impotente en cambiar las cosas en mi vida. Me considero “víctima”, herido en mis sentimientos. Rumio lo negativo y hago pocos esfuerzos para sacarme de esta situación. Debo aprender a moverme e ir hacía delante en vez de estancarme en un estado de ser comatoso y complacerme en la pasividad. Las dolencias en la D11 se acompañan frecuentemente de dolores en los riñones así como de enfermedades de piel (eczema, acné, etc.) Empiezo a creer también que es posible cambiar cosas en mi vida pero que debo estar listo para invertir esfuerzos y pedir ayuda.

D12 = la doceava vértebra dorsal D12 está afectada sobre todo cuando vivo en un lugar cerrado. Tengo tendencia a criticar, juzgar, saltar fácilmente a conclusiones, no porque haya comprobado sino solamente porque mis observaciones pueden darme falsas impresiones y que las interpreto a mi modo. Esto me lleva a vivir mucha ira que me “roe interiormente”. Mi mental es muy activo. Mi sensibilidad está “a flor de piel”. Me construyo castillos de arena. Me invento todo tipo de escenarios. Ya que tengo dificultad en transigir con mi entorno, vivo mucha inseguridad. Puedo entretener ideas mórbidas, ya incapaz de absorber lo que sea de lo que veo, siento o percibo y envidiando lo que tienen los demás. Una afección en el nivel de la D12 se acompaña frecuentemente de males intestinales, dolores en las articulaciones, una circulación linfática deficiente y así a veces afecciones en las trompas de Fallope. Aprendo a comunicar, a ir a comprobar con las personas relacionadas para eliminar la duda y la inseguridad que me habitan. Así veo más claro en mi vida y se establecen en mí la calma.

Tanto es así que los dolores en medio de la espalda son la señal clara de una relación difícil con la vida y las situaciones de mi existencia. Esta región de la espalda corresponde también al movimiento de exteriorización de la energía de vivir que fluye por mí. Esto significa que en período de madurez interior (cuando adquiero experiencia), varias cualidades divinas tales como la confianza, el amor, el desapego (es decir el libre albedrío) sobre todo en el plano afectivo) están puestas a prueba. Mis dolores de espalda e incluso la espalda curvada pueden significar diversas cosas: culpabilidad en unas situaciones en que no me he de sentir culpable, amargura o una débil confianza en mí vinculada a una vida que siento muy pesada por llevar.

Puedo tener la sensación de que “están siempre pegados a mi espalda”. Si tengo dolor de espalda, esto denota un gran sentimiento de impotencia, frente a una situación presente difícil de tratar y en la cual necesitaría ayuda. La desesperación puede aparecer porque no me siento bastante apoyado en el plano afectivo y padezco también inseguridad. Tengo tendencia a retener mis emociones y vivo mucho en el pasado. Me quedo vinculado a dicho pasado. Me siento inestable y ansioso. El objetivo por alcanzar reside en una expresión más activa de la energía divina. Necesito ser transparente en todo, conmigo mismo y los demás, dejando de transportar sentimientos de un pasado cojo para dar paso a un aquí y abajo tranquilo y sereno. Necesito ayuda y ánimo, conectarme con mi ser interior que vela sin cesar sobre mí. Mi cuerpo me da señales importantes. No hay vergüenza ninguna en pedir ayuda. Al contrario, es un signo de inteligencia ya que esta ayuda me permite ir hacía delante. Veo importancia en mi propia identidad y soy prudente con mi ego y mis miedos. Aprendo a comunicar con mi ser interior por la meditación y la contemplación; con él hallaré muchas soluciones y respuestas. Estar conectado con mi ser interior, es elegir vivir mejor las situaciones de la vida.

Parte inferior de la espalda

Frecuentemente confundida con los riñones y comúnmente asociada al dolor de riñones, esta área se sitúa entre la cintura y el coxis. Es una parte del sistema de sostenimiento. Dolores en esta región manifiestan la presencia de inseguridades materiales (trabajo, dinero, bienes) y afectivas. “Tengo miedo de carecer de…!” “Nunca lo conseguiré!”, “ Nunca conseguiré realizar esto!” expresan bien los sentimientos interiores vividos. Estoy tan preocupado por todo lo material que siento tristeza porque hay un vacío y este vacío me duele. Incluso puedo fundar mi valor personal en el número de bienes materiales que poseo. Vivo una gran dualidad, porque deseo tener tanto la “calidad” como la “cantidad”, tanto en lo que a relaciones interpersonales se refiere como a lo que poseo. Tengo tendencia a tomar demasiadas cosas sobre mis hombros y
tengo tendencia a dispersar mis energías. Intento hacerlo todo para ser amado y me entretengo con la opinión que tienen de mí los demás. También puede tratarse de una inquietud frente a una u otras personas. Estoy preocupado por ellas y quizás tengo tendencia en “coger los problemas de los demás sobre la espalda” y querer salvarlos. Mi impotencia frente a ciertas situaciones de mi vida me vuelve amargo y rehuso someterme, pero tengo miedo. Este sentimiento de impotencia que puede llevarme hasta la rebelión, podrá conducirme a un “lumbago” o un “dolor de cintura”. No me siento sostenido en mis necesidades de base y mis necesidades afectivas. Tengo dificultad en hacer frente a los cambios y a la novedad que se presentan a mí porque me
gusta sentirme en seguridad en mi rutina y mis viejas costumbres. Esto revela frecuentemente que soy inflexible y rígido y que quisiera ser sostenido a mi modo. Si acepto ¯© que los demás puedan ayudarme a su modo, voy a descubrir y tomar consciencia de que tengo el apoyo que necesito. Así me vuelvo más autónomo y responsable. Si se trata de un pinzamiento de los discos lumbares, pongo probablemente demasiado presión sobre mí – mismo en hacer cosas para que me amen. Ya que se revela necesario un período de reposo, aprovecho para mirar lo que está sucediendo en mi vida y volver a definir mis prioridades. Al no sentirme sostenido, me vuelvo rígido (tieso) hacía los demás. ¿Tiendo a culpar a los demás de mis dificultades? ¿Me tomo el tiempo de expresar mis necesidades? Acepto ¯© que me único sostén viene de mí – mismo. Volviendo a tomar contacto con mi ser interior, establezco un equilibrio en mis necesidades y reúno todas las fuerzas del universo que están en mí. Estas fuerzas me dan confianza en mí y en la vida porque sé que me traen todo lo que necesito: físico, emotivo, espiritual. Estoy sostenido en todo momento! Las 5 vértebras lumbares se sitúan en esta área.

L1 = la primera vértebra lumbar L1 está afectada cuando vivo un sentimiento de impotencia frente a alguien o a algo que no me conviene y que tengo la sensación de no poder cambiar, que he de soportar. Entonces, me vuelvo inerte, sin vida, gasto mucha energía con cosas frecuentemente menores pero las aumento tanto que toman entonces proporciones catastróficas, lo cual puede incluso hacer aparecer un sentimiento de desesperación. Puedo vivir inseguridad frente a aspectos de mi vida, pero no tiene realmente razón de ser. Quiero controlarlo todo, pero esto no es humanamente posible. Puedo también vivir conflictos interiores entre lo que quiero hacer y que no me permito. Esto hace subir en mí frustración, agresividad e ira. Estos sentimientos endurecen mi corazón si no me libero y amargan mi vida. Una vértebra L1 en mal estado puede traer enfermedades relacionadas con las funciones de digestión (intestino y colón) o eliminación (estreñimiento, disentería, etc.). Tomo consciencia del poder que tengo para cambiar el curso de mi vida, y sólo la mía! Vuelvo a establecer mis prioridades para canalizar bien mis energías.

L2 = El estado de la segunda vértebra lumbar L2 depende mucho de mi flexibilidad frente a mí – mismo y a los demás. La soledad y la amargura generalmente causadas por una timidez pronunciada son también factores importantes que pueden afectar L2. Soy preso de mis emociones: al no saber como vivirlas y expresarlas, y al ser éstas a veces vivas y explosivas, pongo máscaras para protegerme y evitar que se pueda ver lo que sucede en mi interior. Mi malestar puede hacerse tan grande que quiero “adormecer” mi mal con bebida, drogas, trabajo, etc. y L2 hará entonces una llamada de socorro. Tengo tendencia a ver las cosas en negativo y a vivir en un estado depresivo que veo muy poco porque estoy en un papel de víctima que no me obliga a pasar a la acción o a cambiar cosas en mi vida. Igual como L1, un sentimiento de impotencia y también mucha tristeza afectarán L2. Soy bastante amargo frente a la vida porque estaría supuestamente disfrutando de los placeres de la vida pero, frecuentemente, no me autorizo a ello a causa de mis obligaciones o por deber, para mostrar el buen ejemplo. Debo aprender que no he de ser perfecto. A veces puedo sentirme incapaz o impotente frente a una situación. No he de culparme por ello o estar enfadado; solo he de ser auténtico conmigo mismo y los demás y expresar simplemente mis penas, mis alegrías, mis dudas, mis incomprensiones, mis frustraciones para estar más abierto frente a los demás y para que L2 recupere vida también. Se debe recalcar que una vértebra L2 en malas condiciones puede conllevar enfermedades del abdomen, la apéndice o las piernas en donde podría ver aparecer varices.

L3 = la tercera vértebra lumbar L3 se ve sobre todo afectada cuando vivo situaciones familiares tensas o tormentosas. Me impido decir o hacer cosas para no herir y no molestar a los demás. Pero al hacer esto, me hago daño a mí mismo. Juego el papel de “buen chico” o “buena chica” manifestando una gran flexibilidad. Pero me vuelvo “bonachón” lo cual me causa frustración, sobre todo si debo poner mis deseos de lado. Y quizás, también, me ponga de lado, particularmente a causa de mi gran sensibilidad, sin saber mucho como dichas emociones estarán recibidas. Me vuelvo “paralizado”, incluso impotente, en mis emociones, en mi cuerpo, en mis pensamientos, lo cual impide que se manifieste mi creatividad y todo lo vinculado a ella, en
particular la comunicación y la sexualidad que se quedan “rígidas” y “frígidas”. Para superar el desánimo, debo tender los brazos hacía los demás y atreverme a expresar mis emociones para que mi pleno potencial creativo se despierte y se manifieste. La mala condición de L3 puede conllevar dolencias en los órganos genitales, en el útero (en la mujer), en la vejiga o en las rodillas, tales como la artritis, la inflamación o dolores.

L4 = Cuando la cuarta vértebra lumbar L4 se rebela, es frecuentemente porque tengo dificultad en transigir con la realidad de todos los días. Puedo complacerme en un mundo imaginario y esto puede llevarme a vivir en la pasividad, estando un poco cansado de ver lo que ocurre alrededor mío. Se instala cierta dejadez. “¿Porqué preocuparse de todos modos?” Sufro los acontecimientos y no los creo, lo cual me puede dejar un sabor amargo. Igual como L4, necesito protegerme cerrándome porque puedo fácilmente dejarme distraer o influenciar por lo que me rodea, sobre todo por lo que la gente pueda decir de mí, y mi sensibilidad puede estar altamente afectada. También me rompo la cabeza exageradamente y mi discernimiento está a veces erróneo o carente porque mi mental es muy rígido, lo cual me impide tener una visión global de una situación y en consecuencia soluciones o posibles vías frente a ella. Entonces quiero controlar en vez de escuchar mi voz interior. Debo aprender a escuchar ésta para recuperar el dominio de mi vida. Recupero mi poder de crear mi vía como quiero y recupero el gusto de realizar grandes cosas! Se debe observar que una vértebra L4 en mal estado puede conllevar dolores en la región de mi nervio ciático y de la próstata en el hombre.

L5 = Puedo preguntarme lo que sucede en mi vida cuando la quinta vértebra lumbar L5 está afectada. ¿Tendría por casualidad una actitud de desprecio o de pereza frente a una persona o una situación? Puedo vivir un poco de celos, disgusto, frustración, pero sin embargo ya tengo mucho, la vida me ha mimado y tengo dificultad en reconocerlo. Mi vida está teñida de lujuria (en todos los niveles) y debo aprender a apreciar lo que tengo, y a cultivar mis relaciones interpersonales: tengo dificultad sobre todo en el plano afectivo a ser auténtico y a sentirme bien porque en el fondo de mí, vivo una gran inseguridad y tengo dificultad en expresar lo que vivo. Por lo tanto, tendré tendencia a ser algo depresivo ya que pasaré frecuentemente de un cónyuge a otro sin saber demasiado porqué sucede esto, sintiéndome “correcto” dentro de lo que estoy viviendo. Inventaré toda clase de guiones y mi atención siempre estará centrada en los pequeños detalles anodinos, lo cual me impedirá adelantar y pasar a otra cosa. Cierta amargura puede ensombrecer mi vida e impedirme disfrutar de ésta. Aprendo a saborear cada instante que pasa y a apreciar toda la abundancia que forma parte de mi vida. Un mal estado de L5 puede ocasionarme dolores en las piernas, desde las rodillas hasta los dedos de los pies.

S1, S2, S3 = Ya que las 3 primeras vértebras sagradas están soldadas juntas, se tratarán juntas. Constituyen un todo. Reaccionan con la rigidez que manifiesto, con mi estrechez mental en relación a ciertas situaciones o ciertas personas, a mi mente cerrada que rehusa oír lo que los demás han de decir. Quiero tener el control para sentirme fuerte y en seguridad y, si lo pierdo, voy a estar enfadado, furioso y puedo tener ganas de “pegar una paliza” a alguien por estar tan frustrado y lleno de amargura. Todos estos sentimientos generalmente tienen su origen en mis relaciones afectivas que no siempre van como lo deseo. La comunicación tanto verbal como sexual, es deficiente, por no decir inexistente, y estoy constantemente volviendo a plantear este tema. Tengo la sensación de tener que nadar a contra corriente y me siento en un callejón sin salida. Tengo interés en parar un momento y ver claro en mi vida, a reflexionar sobre lo que quiero y edificar una base sólida.

S4, S5 = Todos los deseos tienen su origen en las vértebras sagradas cuarta y quinta. Si soy capaz de administrarlas bien, si tomo el tiempo de descansar y hacer las cosas que me gustan, S4 y S5 funcionarán bien. Sin embargo, si vivo culpabilidad, tratándome de perezoso y confrontándome a mis deberes y mi moralidad, juzgando mi conducta “no correcta”, S4 y S5 pueden reaccionar fuertemente. Tengo el derecho de hacer cosas para mí y a veces evadirme pero debo evitar que esto se vuelva un medio de huida, evitando que me enfrente con mis responsabilidades. En ese momento, la pereza puede no estar benéfica: me mantiene en un estado pasivo de cansancio que me impide ir hacía delante. Por esto, en casos extremos, también estarán
afectados mis pies. El único modo de curar el sacro quebrado o roto, es la inmovilidad física y el tiempo. El sacro está vinculado al segundo centro energético que se sitúa al nivel de la primera vértebra lumbar. Un
desequilibrio de este centro energético puede aparecer en las dolencias físicas siguientes: referente a los órganos genitales, puede haber infertilidad, frigidez o herpes; en cuanto a los riñones: cistitis, cálculos; en lo referente a la digestión y la eliminación: incontinencia, diarrea, estreñimiento, colitis, etc.
Las desviaciones de la columna vertebral (escoliosis) nacen generalmente a este nivel y conllevan con ellas dolores de espalda. El segundo chakra o centro energético, influencia mis relaciones con mi entorno y un malfuncionamiento de éste, que afecta mi sacro, será el signo de mi estrés, mis angustias, mis miedos y mi tendencia depresiva que debo aprender a administrar. En cuanto al coxis, está vinculado al primer chakra, o centro de energía, sede de la supervivencia. Representa el fundamento de mi sexualidad, la realización
adecuada de mis necesidades de base (sexualidad, alimento, protección, techo, amor55, etc.). El coxis está formado de cinco vértebras coxigianas que están soldadas juntas. Representa mi dependencia frente a la vida o a alguien más. Hay muchas probabilidades de que mi cuerpo me diga que tengo que pararme cuando me duelo el coxis. Es mi inseguridad la que se manifiesta en relación con mis necesidades de base, de supervivencia, en particular el hecho de tener un techo, alimento, vestidos, etc. El alimento aquí se refiere a las necesidades físicas como emocionales y sexuales. Cualquier persona necesita amor en su vida. También necesita comunicación mediante relaciones sexuales con uno o su pareja. Estas necesidades generalmente se niegan y reprimen, sobre todo a causa de mis principios morales y religiosos, lo cual me lleva a estar insatisfecha. Puedo sentirme entonces impotente en todos los sentidos del término y hay una ira incubando dentro mío. Quiero huir cualquier situación que hace daño a mi sensibilidad y frente a la cual puedo
vivir culpabilidad. Debo poner mi orgullo de lado, es decir mis miedos. Debo confiar en la vida y sobre todo hacer confianza en mi capacidad por expresarme y asumirme. Cuando siento dificultades vinculadas con este
aspecto de mí – mismo, compruebo interiormente hasta qué punto estoy (quiero ser) dependiente de una persona que, conscientemente o no, satisface ciertas necesidades de mi vida. Soy capaz de cumplir mis propias acciones, de ser autónomo. Es posible que las personas con las cuales me vinculo sean mucho más dependientes afectivamente que yo y que tengan necesidad de este tipo de relación. Acepto ¯© ver hasta qué punto hago muestra de independencia y vigor en mi vida. Debo soltar cualquier sentimiento de inquietud frente a mis necesidades de base y tomar consciencia ahora de las fuerzas que me habitan y afirmar que soy la persona mejor colocada para garantizar mi propia supervivencia. Al estar vinculado el coxis con el primer chakra, un desequilibrio al nivel de este centro de energía puede conllevar desordenes físicos, los más corrientes tocando el ano o el recto (hemorroides, irritaciones), la vejiga (trastornos urinarios, incontinencia), la próstata. También se puede encontrar dolores en la base de la columna vertebral, una toma o pérdida de peso considerable (obesidad, anorexia) y una mala circulación sanguínea al nivel de las piernas (flebitis), manos y pies. Estos males me dan una indicación que tengo necesidad de volver a equilibrar este centro de energía.

Fractura de las vértebras

La fractura de una vértebra es generalmente el resultado de una rebelión interior, una reacción de inflexibilidad mental vinculada a la autoridad. Veo la vida con tal estrechez mental que me atraigo esta fractura. Mis pensamientos son demasiado rígidos, rehuso doblarme a ciertas ideas nuevas que me apartan del amor y que me aportan dolor. Soy intransigente y frecuentemente muy orgulloso y tendría ventaja en desarrollar más humildad. La espalda es mi sostén y mi soporte; el verla herida es incómodo. Acepto Y comprendo mis actitudes presentes sabiendo que puedo modificarlas desde ahora. Es hermoso vivir la vida con su flujo de cambios y es importante respetar esto. Me mantengo abierto a la vida porque sé que es buena para mí. Me dejo llevar por el flujo de la vida.

Espasmos

Uno o varios músculos se contraen de modo involuntario y no rítmico; entonces tengo un espasmo. Los espasmos forman como un nudo. Me crispo, quiero retener el amor, tengo miedo de perder a esta persona a quien amo
tanto. Estos espasmos crean en mí un sentimiento de inquietud, impotencia. Este nudo de dolor que no consigo controlar procede de una multitud de disgustos o cosas irritantes que dan un sabor amargo a mi vida. Hace vivir en mí emociones, culpabilidad vinculada a mi sexualidad. Reconozco que los nudos ahogan y que, para conservar el amor alrededor mío, acepto y comprendo desapegarme.

Hombros

Los hombros representan mi capacidad de llevar una carga. Mis hombros llevan mis alegrías, mis penas, mis responsabilidades y mis inseguridades. Como cualquier otra persona, no estoy exento de llevar una carga. Si me hago responsable de la felicidad y del bien estar de los demás, entonces aumento el peso que llevo y me duelen los hombros. Tengo la sensación de tener “demasiado por hacer” y de nunca ser capaz de realizarlo todo. Puede también que tenga la sensación de que me impiden actuar, bien a causa de opiniones diferentes o porque simplemente no quieren asistirme y apoyarme en mis proyectos. También me duelen los hombros cuando vivo grandes inseguridades afectivas (hombro izquierdo) o materiales (hombro derecha) o que me sienta aplastado por el peso de mis responsabilidades, tanto afectivas como materiales. Tengo tanto miedo al mañana que me olvido vivir hoy. Las dificultades que encuentro, la responsabilidad de deber crear, hacer, perfeccionar, todo esto puede “aplastarme”. Puedo querer probarme que, a pesar de todo, puedo enfrentarme con las situaciones echando los hombros hacía atrás, poniendo el pecho más en evidencia, pero la realidad es que mi espalda es débil y distorsionada por el miedo. Si la parte afectada de mi hombro se refiere a los huesos (fractura, ruptura), esto se relacionará más con mis responsabilidades fundamentales. Si la parte afectada de mi hombro es muscular, esto se relacionará más con mis pensamientos y emociones. Aprendo también a dejar circular la energía de mi corazón hasta los hombros y después, en mis brazos, lo cual evitará la rigidez y el dolor, porque mis hombros representan la acción y también el movimiento, desde la concepción hasta la materia. Pasan a través de ellos mis deseos interiores de expresarme, crear y ejecutar porque nacieron al nivel de mi corazón. La energía emocional debe dirigirse hasta en mis brazos y mis manos para realizar dichos deseos. Si me freno en decir o hacer cosas, si me “encasillo” en vez de hundirme en la vida, si llevo máscaras para tapar mis miedos y mis aprensiones, mis hombros estarán tensos y más rígidos. Si el hueso de mi hombro va hasta quebrarse o romperse, existe en mi vida un conflicto que es muy profundo y que toca la esencia de lo que soy. La tensión o cualquier otro malestar que sienta en la área de los hombros me da una indicación según se trate del hombro derecho o izquierdo. Si mi hombro derecho está afectado, se trata de mi lado masculino activo: puedo vivir un conflicto o una tensión con relación a mi trabajo, a mi modo de actuar frente a la autoridad. Es el lado “recio y controlador” que gana; en cambio si es mi hombro izquierdo el que está afectado, la tensión que pueda vivir está relacionada con el aspecto femenino de mi vida, es decir creativo y receptivo, a mi habilidad por expresar mis sentimientos. Tomo consciencia de lo que me aplasta, acepto y comprendo que soy responsable de Mi y dejo que los demás se cuiden de ocuparse de su propia felicidad. Aprendo a delegar. Un hombro helado significa que se vuelve frío y doloroso y que está molestado en su completa utilización. Me vuelvo frío e indiferente con relación a lo que hago (justo para hacerlo?) o puedo realmente hacerlo? Existe una profunda tensión que me indica que quiero realmente hacer algo diferente de lo que hago actualmente. También acepto y comprendo aprender a vivir el instante presente, lo cual me permite aliviar el peso que llevo en mis hombros. Hago confianza al universo que atiende mis necesidades cotidianas.

Hueso - Fractura

Los huesos representan la estructura de las leyes y principios del mundo en el cual vivo. Cuando hay fractura, ésta es la indicación de que vivo actualmente un conflicto interior profundo. Puede estar en relación con rebelión o reacciones frente a la autoridad ( de la cual quiero cortarme). Esta fractura me señala que no puedo seguir así y que se impone un cambio. La localización de la fractura me informa en cuanto a la naturaleza de este conflicto. Si la fractura tuvo lugar en un accidente, hay que ver cuál es la culpabilidad que vivo con relación a esta situación. Los huesos representan también el sostén, la estabilidad y una fractura puede ser un aviso de que he de separarme de mi pasado, dejarlo ir con flexibilidad para evitar un estrés inútil y pasar a otra etapa de mi evolución. Me condicionan mis normas hacía mí – mismo o la sociedad al punto de que exija cierta perfección e incluso sea rígido? ¿Presté más atención en las actividades físicas en detrimento de los aspectos espirituales de mi vida? Para recobrar esta libertad interior, tomo consciencia de lo que me molesta. Acepto ¯© amarme suficientemente para expresar lo que siento. Encontrando otra vez mi libertad interior, recobro la libertad de mis movimientos.

Huesos - Deformidad

Los huesos pueden desformarse a causa de la presión que me impongo o que tengo la sensación de tener que soportar. Soy más rígido mentalmente. Tengo que aprender a ser más flexible con relación a mis principios de vida. Mi apertura mental me permitirá apreciar diferentes facetas de la vida y descubrir que el amor es presente bajo diversos aspectos.

Huesos - Luxación

La palabra luxación significa una pérdida de locación, como si estuviese fuera de circuito o en una vía totalmente contraria a lo que está sucediendo. Una dislocación está vinculada a un profundo sentimiento de desequilibrio. Al nivel de la articulación, el hueso se desplaza y “sale” totalmente del sitio de donde ésta. La luxación me revela hasta qué punto no estoy o no me siento en la dirección correcta. El hueso está vinculado al núcleo de mi ser, a la energía fundamental, la luxación indica un profundo cambio en la energía más profunda de mi ser. ¿Aún tengo mi lugar en el universo? ¿Qué es lo que me molesta al punto de sentirme tan confuso? Compruebo y acepto y comprendo hacer la(s) toma(s) de consciencia que se imponen, lo cual me permitirá superarme y ver algo nuevo en mi vida. La dislocación es lo bastante dolorosa como para que tome consciencia de que debo cambiar para no volver a vivirla.

Huesos - Osteomielitis

La osteomielitis es una infección del hueso y de la médula del hueso que suele afectar una parte situada cerca de una articulación y se produce generalmente en los niños o los adolescentes. La osteomielitis se encuentra sobre todo en los huesos largos tales como la tibia, el fémur, el húmero. Las articulaciones dan movimiento y expresión a la energía contenida en mis huesos. Una infección implica una irritación que crea una debilidad interior. Vivo ira y frustración frente a la autoridad y frente al modo en que la vida está estructurada y ‘regimentada”. También puedo tener la impresión de no estar bastante sostenido y soportado. Pero, debo aprender a hacer confianza, a soltar y a aceptar y comprender que el Universo me soporta. La infección sólo quiere evidenciar ciertos conflictos que vivo actualmente. Si la osteomielitis viene de una herida anterior, es posible que las causas originales de esta herida no hayan sido aún tratadas.

Huesos - Osteoporosis

La osteoporosis implica una pérdida de la trama proteica de los huesos que se vuelven porosos. Implica una pérdida en la intención del deseo de “ser”, una pérdida de interés y de motivación de estar “aquí” en el nivel más profundo de sí. Vivo desanimo. Estoy cansado de siempre tener que luchar contra la autoridad o contra las leyes del ser humano. La osteoporosis aparece normalmente en la mujer después de la menopausia. Al estar afectados los huesos, es decir mis estructuras y creencias de base, puedo preguntarme cuáles son las creencias a las cuales me engancho y que quizás debería cambiar ya que ahora, ya no puedo tener hijos. Aún puedo ser “útil” y “productiva” no en lo que a procreación se refiere sino a otros niveles, tanto personal como social o profesional y esto se revela igualmente valorizador y enriquecedor. Debo pues superar esta tendencia a desvalorizarme, pensando que soy inútil, “bueno para nada”. He de confiar en la vida y hallarme nuevas fuentes de motivación.

Músculos - Miopatía

El término general de Miopatía se refiere a todas las afecciones que tocan las fibras musculares. Desde el enfoque metafísico, los músculos están estrechamente vinculados con lo mental, con mi modo de pensar. Me desvalorizo constantemente. Quiero impedir que una situación progrese, quiero parar cualquier movimiento de cara a alguien o a algo que forma parte de mi vida en este momento; por esto mis músculos que me permiten hacer movimientos y desplazarme, se van a deteriorar. Es mirando la parte afectada de mi cuerpo y lo que esto me impide hacer como tendré una buena indicación de la naturaleza de los pensamientos que debo cambiar. Reconozco sin embargo que esto siempre se produce para ayudarme a crecer, a ampliar mi campo de consciencia, para permitirme vivir con más amor, libertad, sabiduría.

Músculos - Miositis

La miositis es una inflamación de los músculos que provoca una debilidad y una rigidez muscular, los músculos siendo vinculados con el esfuerzo. Procede del estrés frente a esfuerzos que debo hacer, que sea frente a un trabajo físico, intelectual o emocional que no necesariamente tengo el gusto de hacer, porque esto me pide mucha energía, pero frente a lo cual me siento “pillado”. Tengo la sensación de que estoy obligado a hacerlo y realmente no tengo el gusto de hacer el esfuerzo, sintiendo muy poca motivación. Tomo mi tiempo, pido ayuda o me doy más tiempo para realizar mis tareas para hacer reposar mis músculos y rehacer mis energías.

Nervio Ciático: Dolor, Espalda parte inferior

El nervio ciático empieza en la parte lumbar (parte inferior de la espalda) de la columna vertebral; atraviesa la nalga, el muslo y la pierna y baja hasta el pie. El dolor sentido me paraliza. Puede que el dolor se manifieste más en una pierna que en otra. Entonces estoy preocupado financieramente. Si mi pierna derecha está afectada, quizás es porque tengo miedo de carecer de dinero y de no poder hacer frente a mis responsabilidades en lo que a mí respecta. Si el dolor se sitúa en mi pierna izquierda, mi falta de dinero puede intensificar mi sentimiento de no poder darlo todo, en el plano material, a la gente a quien amo. Temo que su amor para mí esté afectado. Me hago ilusiones, me creo muy espiritual y desapegado de los bienes materiales (una especie de hipocresía). Sin embargo, el miedo a carecer de dinero me persigue y me vuelve muy ansioso. Trabajo mucho, tengo grandes responsabilidades y, a pesar de todos mis esfuerzos, siento a pesar de todo ciertas dificultades financieras. Mi cuerpo se pone rígido: me siento pillado. Me vuelvo constantemente a cuestionar. ¿Qué es lo que no hago? Poseo los conocimientos y el talento necesarios para hacer frente a una nueva situación? Mi inseguridad me lleva a rebelarme. Estoy rencoroso contra la vida. Llego a desarrollar un sentimiento de inferioridad. Puedo rehusar “doblarme” delante de alguna persona o situación. Insidiosamente, la agresividad se instala y mi comunicación con los demás se resiente. Tengo interés en calmar mis nervios porque, en este momento, tengo la sensación de tener un “nudo en los nervios”. Tomo consciencia de mi confusión interior y de mi dolor (tanto interiores como exteriores) frente a la o las direcciones de mi vida, aquí y ahora. Este dolor resulta frecuentemente de mi obstinación a querer agarrarme a viejas ideas en vez de abrirme al cambio y a la novedad. Esta situación es frecuente en la mujer embarazada que vive una confusión interior y un dolor referente a la dirección ahora tomada en su vida: dudas, temores e inquietudes pueden aflorar. No debo juzgarme, sino aceptarme ¯© tal como soy. Acepto y comprendo que la fuente de mi verdadera seguridad está en mí y no en los bienes que poseo. Suelto y hago confianza en el universo, porque es abundancia para todos en todos los planos: físico, mental y espiritual.
Haciendo confianza al universo, hago confianza a la vida. Elijo aceptar y comprender la flexibilidad, descubro la verdadera riqueza, la que tengo en mi interior. El verdadero valor de un ser se mide en relación a su nobleza del alma. Acepto y comprendo mis límites, tomo consciencia de mis temores, los integro. Decido adelantar en la vida, me dejo guiar en toda seguridad por mi bien más grande.

Nuca (Tiesa) Cuello

La nuca es la región de mi cuerpo por donde todas las energías (ondas) deben pasar para ir a repartirse en todo mi cuerpo. La nuca está en la cumbre de mi columna vertebral. Mi columna es el soporte, la estructura de mi cuerpo. Mi nuca es pues el pivote de mi cabeza. Una nuca tiesa es una demostración de un rehuso o de una obstrucción de energía. La cabeza ya no puede girar en diversas direcciones. Puedo tener la sensación de carecer de apoyo y tengo tendencia a mostrarme obstinado y rígido en mi modo de pensar. Esto me lleva a estar pasivo, evitando poner cosas en marcha y ponerme a actuar. Debo dejar circular estos pensamientos diversos que bloquean mi cabeza y que sólo piden estar puestas en práctica por mi cuerpo físico. Tengo la sensación de no tener todas las cualidades necesarias a la realización de mis deseos e ideas que corren el riesgo de estar al estado de “proyecto” o de “sueño irrealizable”. Por lo tanto esta rigidez me dice que debo estar más flexible en mis pensamientos y mis emociones. Debo aceptar y comprender las diferentes sensaciones que vienen a mí y dejarlas fluir libremente. La nuca permite a mi cabeza contemplar diferentes opciones de la vida o diferentes paisajes, sin crítica ni juicio, en toda libertad, como un río permite al agua correr en él en un va y ven perpetuo, sin coacción ni restricción. Ahora que acepto y comprendo todas las riquezas que tengo en el interior mío, ya no me tengo que preocupar de lo que los demás piensan de mí porque estoy ahora plenamente consciente de todo el potencial que me habita.

Omoplato

El omoplato es un hueso llano, largo y delgado formando parte del esqueleto. Con la clavícula, el omoplato sirve para unir el brazo con el tronco. El sentir dolor en este lugar puede indicar una rebelión frente a la autoridad, porque me siento cogido o aplastado por ésta. Las dificultades (fractura u otras) en el omoplato pueden proceder de una contrariedad entre lo que soy, representado por el tronco, y lo que quiero expresar, representado por mis brazos que son la prolongación de la energía del corazón. Acepto y comprendo considerar que estoy en plenamente yo para manifestar armonía en mi vida, en las acciones que hago.

Pelvis

La pelvis es la parte ósea que reúne y separa al mismo tiempo la parte inferior de la parte superior del esqueleto humano. Es el lugar de origen de todos los movimientos de desplazamiento, locomoción y acción del cuerpo. Corresponde al hecho de lanzarme en la vida.La pelvis representa el poder bajo todas sus formas. Es el recipiente que acoge las energías del poder que mantienen el ego. Si tengo una pelvis ancha o muy ancha (con nalgas gordas) creo inconscientemente que la vida o las situaciones de mi vida limitan mi poder. Intento pues recogerlo. Intento compensar físicamente, bloqueando de un modo involuntario todas las energías en este lugar (miedo, inseguridad, cólera). Seguirá quizás un malestar o un conflicto en lo que se refiera a mi sexualidad. Es importante que las energías circulen más armoniosamente en mi cuerpo y que crea sinceramente que hice lo conveniente. Incluso si quiero coger poder, puedo tomar consciencia y aceptar y comprender con el corazón que no hay poder por coger salvo el del plano mental. Si quiero liberar todas estas energías y encontrar un mejor equilibrio energético, empiezo a amarme tal como soy, a manifestar mi alegría, confianza y fe en todo lo que hago. Vacío este recipiente de poder y dejo circular la vida. Por otra parte, si siento algunas dificultades al nivel de mi pelvis, es posible que aprecie la importancia de mis necesidades fundamentales como la vivienda, la alimentación, la sexualidad. Debo reconsiderar la importancia que debo atribuir a los diferentes aspectos de mi vida para que esté sentada en bases sólidas y sanas.

Piernas (En general)

Las piernas me transportan hacía delante o hacía atrás, me dan una dirección propia, estabilidad, solidez y una base firme. Representan pues mi capacidad de adelantar en la vida, de ir hacía delante. Mis piernas me permiten ir o no ir al encuentro de la gente, acercarme o apartarme de ella. Mis piernas reflejan pues todos los sentimientos que puedo vivir con relación al movimiento y a la dirección por tomar y representan así todo el campo de las relaciones con mi entorno. Piernas débiles me indican que hay poca energía que circula en éstas, lo cual denota en mí una falta de seguridad, una incapacidad en quedarme de pie y a estar fuerte delante de cierta situación o cierta persona. Entonces, tengo tendencia a ser dependiente de los demás. Busco mi apoyo y mi motivación en los demás en vez de hallarlos en mi interior. El grosor de las piernas me da también informaciones: si tengo piernas pequeñas, tengo más dificultad en conectar con el mundo físico, material y me gustaría más delegar las responsabilidades que están vinculadas a ello en vez de asumirlas. Al contrario, si tengo piernas gordas, éstas soportan un peso excesivo: las responsabilidades que decidí tomar (sobre todo en el plano material) y no sólo las mías, las de los demás que a veces acepté y comprendí por obligación.

Piernas (Dolores)

Cuando hay dificultad con mis piernas, debo pararme y preguntarme lo siguiente: ¿Cuál es la situación actual o qué veo venir que me hace tener miedo del porvenir? Resisto al cambio, me siento “paralizado” y puedo estar tan asustado que tengo el gusto de “tomar las de Villadiego”; pero ¿es ésta la verdadera solución? Con quien tengo dificultades racionales que son fuente de tensión y de conflicto? Adelanto y evoluciono cada día, cada momento, y problemas en las piernas sólo manifiestan que existe actualmente obstáculos que debo quitar para seguir mi camino hacía una felicidad más grande y una armonía más grande. ¿Sea la que sea la nueva situación que se presente a mí, puedo hacerme confianza e ir más allá de mi resistencia al cambio.

Piernas - Parte inferior(pantorrilla)

La parte inferior de mis piernas se halla al nivel de la pantorrilla, la cual está sostenida por los huesos de la tibia y del peroné. Las pantorrillas me permiten avanzar. Representan así una protección con relación a mi pasado mientras adelanto en la vida. Si me duele, o si tengo rampas en las pantorrillas, debo frenar mi ritmo. ¿Quiero yo parar ciertos acontecimientos que me esperan o me dan miedo? ¿Tengo yo la sensación de que se atropellan los acontecimientos, que todo va demasiado de prisa? Mi cuerpo me dice que puedo tener confianza en el porvenir y que la vida se cuida de mí.

Piernas - Parte superior (muslo)

La parte superior de mis piernas, a la altura del muslo que está llevado por el hueso del fémur, refleja mi tendencia a retener cosas, más frecuentemente vinculadas a mi pasado. Si vuelvo a vivir constantemente el pasado o si vivo culpabilidad frente a ciertos acontecimientos, esto tendrá por efecto que se ira almacenando en mis muslos, éstos se engordarán. También puedo haber guardado rencor o amargura. Es como si mi pasado me retuviese hacía atrás y me impidiera ir hacía delante. Mis heridas y mis traumatismos me hacen “arrastrar la pierna”. Piernas gordas pueden significar que almaceno demasiado (tanto en el plano material, emocional, como intelectual), que guardo coas para “el caso en que…”!, por inseguridad, por miedo a carecer de algo o de alguien. Igual como los esquiroles, hago reservas en previsión de una hambruna posible, pero frecuentemente sin fundamento. Es bueno que “haga limpieza” para guardar sólo lo que es benéfico para mí.

Pies (general)

Los pies representan mi contacto con la tierra de energía alimenticia. Están relacionados con las relaciones que vivo con mi madre así como los conflictos frente a ésta, los cuales pueden remontar tan lejos como mi concepción. Mis pies me dan estabilidad en mis desplazamientos hacía un objetivo, un deseo o una dirección. Me ayudan asentirme en seguridad en mi relación con el universo. Representan la posición que tomo frente a las situaciones que se presentan a mí. El hecho de tener un pie izquierdo más fuerte que el pie derecho ( o viceversa) puede informarme en las diferentes tendencias que debo privilegiar en mis desplazamientos o contactos con el suelo tanto físicos como mentales o espirituales. Además si ando con los pies girados hacía el exterior, puedo vivir confusión frente a la dirección tomada o tener una dispersión de mis energías en diferentes proyectos, mientras que si mis pies están girados hacía el interior, vivo un cierre o una resistencia frente a las direcciones por tomar en mi vida.

Pies (dolencias)

Gracias a mis pies, me desplazo en el camino de la vida. Mi cerebro es la central de mando de mis pies. La ciencia de la reflexología nos informa que todo nuestro cuerpo está repartido en la superficie de nuestros pies. Por lo tanto, todos los problemas que puedo vincular a mis pies me permiten saber cuál lugar de mi cuerpo me está hablando. Un problema vinculado con mis pies me indica un conflicto entre la dirección y el movimiento que tomo, y manifiesta mi necesidad de más estabilidad y seguridad en mi vida. El futuro y todos sus imprevistos me dan miedo. Cuando me duelen los pies, debo relentizar el paso. ¿Se debe al aburrimiento o al desanimo frente a todas las responsabilidades y frente a todas las cosas que debo hacer y que me parecen imposibles de realizar? O al contrario, puede que vaya a 300 kilómetros por hora y mi cuerpo me dice de ir más despacio antes de “tener un accidente”? Una rampa en el pie izquierdo o en el pie derecho me indica a qué nivel se sitúa la duda o el rechazo de adelantar o bien cuál es la dirección que me asusta coger. El bloqueo está adentro mío o fuera mío? Debo tomar posición en una situación dada y puedo tener miedo de “perder pie” y “ya no sé en cuál pie he de bailar”. Un pie llano me indica una columna vertebral muy recta, muy rígida, y por lo tanto, tengo una estructura menos flexible. Ya que no hay ningún espacio entre todo mi pie y la tierra en la cual ando, esto demuestra que mis fronteras personales están mal dibujadas. Me siento pues vulnerable y, para protegerme, “sobrevolaré” la superficie de las cosas en vez de crear un contacto más profundo y “coger raíz” adecuadamente, tanto en una relación afectiva, como en un trabajo, o en cualquier otro campo. Esto también tiene por consecuencia que mi trabajo estará entremezclado con mi vida privada, ambas solapándose, poco importa lo que suceda y en detrimento del resto de mis relaciones. Al contrario, si tengo el puente del pie alto, esto me revela que tengo un desplazamiento más pesado y una columna vertebral muy cargada. Esto revela también que claramente separé mi vida pública de mi vida privada. Esto me lleva a estar apartado y silencioso, teniendo dificultad en iniciar una comunicación y anticiparme a los demás. Un freno a mis emociones frente a la dirección que he de tomar en mi vida se traducirá por unos pies hinchados y el exceso de estas emociones que se liberan se traducirá por transpiración. Los pies fríos me llevan a cuestionarme sobre mis relaciones con mi madre y ver lo que puede llevarme a tener los pies fríos, incluso helados. Muy sencillamente puede tratarse de mis relaciones con ella que encuentro distantes y “fríos”. Por lo tanto debo amar mis pies porque son ellos que llevan todo mi ser en el camino de la vida. Cuanto más los amo y los acepto y los comprendo, más fácil será el trabajo que cumplan.

Pubis - Fracturas (óseas)

El pubis es una pieza ósea que forma la parte anterior del hueso iliaco, el hueso ancho y llano que forma la pelvis. Sirve para proteger naturalmente los órganos genitales. Varios músculos del abdomen y del muslo se insertan en este lugar, y a veces se puede producir tendinitis que representa un disgusto vinculado con mi sexualidad, y entre lo que quiero y lo que vivo. Una fractura a este nivel implica un miedo mayor o culpabilidad en las acciones que hago, o no hago, referente a mi sexualidad. Puedo tener la sensación de que mi “resultado óptimo” deja que desear. Acepto ¯© aprender a reconocer mis verdaderas necesidades sexuales para permitirme desarrollarme más en lo que soy.

Reuma (Artritis reumática , Articulaciones, Inflamaciones)

La reuma se define por una afección dolorosa aguda y generalmente crónica que molesta el buen funcionamiento del aparato locomotor. Tendré rigidez en las articulaciones, esto haciendo los movimientos más difíciles. Esto manifiesta mi rigidez, mi inflexibilidad y mi obstinación frente a ciertas personas o ciertas situaciones. Temo que me hieran, por lo tanto voy a enseñar una imagen diciendo que estoy “encima de todo”, que “todo va bien” aunque en mi interior, no es el caso. En mi mundo mío, me consideraré como la víctima de las injusticias que me suceden. Pensaré sin parar en mis “pequeñas desgracias”, esto llevando a crítica, bien hacía mí – mismo o hacía los demás. No me doy ninguna probabilidad; soy exigente y me parece que la vida que pruebo tiene un sabor amargo. Debo preguntarme si estoy atormentado con relación a una situación en la cual vivo ambigüedad; “¿Lo hago o no?” “¿Lo pego o no lo pego?”, etc. Vivo un conflicto de separación en mi interior en el cual, por ejemplo, de cara a mi niño, quiero estar cerca de él, pero no puedo. Si pegué a mi niño y luego me sabe mal, hay muchas probabilidades para que la mano que efectuó el gesto esté afectada por la reuma. Mi estima propia está pues en su más bajo nivel porque me desvalorizo sin cesar. Estoy preocupado por los demás, sobre todo cuando se trata de mis hijos. Me apoyo en ellos porque frecuentemente son mi razón de vivir y el motivo que me hace andar. Si están heridos, si caen, tengo miedo de que no puedan levantarse y me pregunto: “¿Qué más hubiese tenido que hacer, o de qué otra forma?” La culpabilidad y la responsabilidad son grandes y la desvalorización también. Tomo consciencia de mi gran necesidad de amor. Aprendo a tener cuidado de mí y a asumir mis emociones, porque todas son positivas y me permiten conocerme mejor. Me pongo al volante de mi vida y, de víctima que era, paso a ser creador de mi vida. Sé que todo es posible. Basta con tener paciencia y aceptar Y COMPRENDER andar al propio ritmo evitando ponerme en tensión o apresurarme.

Rigidez (Articular, muscular)

La rigidez muscular causada por la acumulación de ácido láctico implica un cúmulo de energía mental rígida y bloqueada. Manifiesto así esquemas de pensamientos rígidos y testarudez, así como un rechazo o una incapacidad en “rendirme”. Resisto al movimiento. Esto puede ser también de cara a la autoridad. Debo comprobar mis actitudes mentales en relación con la parte del cuerpo que conoce la rigidez. Si son las articulaciones que son rígidas, bien al nivel de mis miembros o bien al nivel de mi columna vertebral, hay una resistencia profunda manifestada por el hueso, demostrando una rigidez profunda y un rechazo de ir hacía delante.

Rodillas (general)

Las rodillas son las articulaciones en las cuales me arrodillo, me abandono a la jerarquía normal o a lo que está encima mío y también al movimiento y a la dirección que tienen lugar. Las rodillas manifiestan por lo tanto mi grado de flexibilidad y sirven para amortiguar los golpes cuando la presión es demasiado alta. Están afectados cuando me desvalorizo con relación a mi físico o mis marcas deportivas. Si tengo dificultad en doblar las rodillas, demuestro con esto cierta rigidez. Puede ser porque mi ego es muy fuerte y orgulloso. Una rodilla que dobla fácilmente es un signo de humildad y flexibilidad. Las rodillas son necesarias para mantener mi posición social y mi estatuto.

Rodillas(Dolores)

Si tengo problemas en las rodillas, debo interrogarme para saber si soy testarudo, rígido, orgulloso. Si mis rodillas ya no responden, ¿vivo quizás un conflicto con la autoridad (mi jefe, mis padres, etc.)? ¿Tengo miedo de tomar cierta acción para ir hacía delante? Tengo yo la sensación de que debo “doblar” en cierta situación o deba “doblarme” delante de alguien o algo? Si tengo fluidos al nivel de las rodillas( me inhibo emocionalmente contra el flujo natural de los acontecimientos (resistencia al movimiento). Si mis rodillas están lastimadas, se puede tratar de arrogancia, testarudez o una resistencia que hace que cualquier progreso y avance sea rígido o doloroso. También puede que me desvalorice, me disminuya frente a mi físico o mis marcas deportivas y entonces, hay muchas probabilidades de que me haga daño a las rodillas. La inflamación o el dolor puede indicar una rigidez frente a la autoridad o el sistema de leyes vigentes. Puedo tener frecuentemente la sensación que debo obedecer (ej.: delante de un padre, un profesor, jefe, incluso el cónyuge, etc.) y “esto no me apetece en absoluto”! Puede que viva un conflicto mental, una obstinación egoísta a no dejar fluir o a darme. Los daños óseos o de los tejidos blandos se vinculan con un profundo conflicto interior e implican el abandono, a un nivel más profundo, el abandono de mi ego y de mi orgullo. Por esto, si quiero eliminar las dolencias que afectan mi rodilla, debo aceptar ¯© abrirme al mundo que me rodea y aceptar ¯© que pueda tener que cambiar mi modo de ser en ciertos aspectos. En el caso del higroma que afecta en particular a las monjas y monjes, debo preguntarme cuál es el conflicto que vivo para con mi espiritualidad y las implicaciones que conlleva en mi vida. El dolor que siento cada vez que me pongo de rodillas (para rezar por ejemplo) me recuerda mi conflicto interior y la necesidad de decidir por mí – mismo lo que quiero en mi vida y hacer los cambios apropiados. Acepto arrodillarme delante de alguien o una situación, o quizás simplemente, delante de la vida en general, para poder recibir ayuda y abrirme a una nueva realidad que no podía ver antes ya que estaba encarcelado en mi propio universo. Y tengo todo el potencial necesario para aceptar Y comprender nuevas responsabilidades. Si vivo frustración y culpabilidad porque me doy cuenta que siempre quiero tener razón y que mi deseo de potencia social superior es insaciable, me paro y me cuestiono sobre mis verdaderos valores para volver a lo esencial y para permitir volver a mi corazón en vez de dejar todas las decisiones a mi lado racional.

Tobillos

El tobillo es una parte del cuerpo muy flexible y móvil. Sirve para sostener el cuerpo y, por su posición física, sufre grandes presiones. Es una especie de puente, nexo entre yo y la tierra. Es a causa de ella si estoy atado en el suelo, si la energía espiritual viaja desde arriba hacía bajo y viceversa, si estoy en contacto con la tierra – madre. También es el lugar en el cual expreso mi capacidad de adelantar, de levantarme y de mantenerme de pie, estable y anclado. El tobillo ejecuta los cambios de dirección y, por consiguiente, representa mis decisiones y mis compromisos que se toman teniendo en cuenta mis creencias y mis valores. Cualquier herida o dolor en los tobillos está vinculado con mi capacidad en mantenerme flexible, mientras voy cambiando de dirección. Si tengo miedo de lo que deriva, si soy inflexible frente a una decisión que tomar, si voy demasiado de prisa sin reflexionar, si tengo miedo de mis responsabilidades presentes o futuras, si tengo la sensación de ser inestable, corro el riesgo de frenar la energía en mis tobillos. Según la intensidad del bloqueo de energía y de mi cierre al flujo de vida, puede resultar un esguince, una torcedura o una fractura. No puedo tenerme en pie sin mis tobillos. Quizás deba apoyarme en nuevos modos de ver las cosas, nuevos “criterios” que son más abiertos y flexibles. Toman cuidado de mí y de mi ser interior, me soportan en la vida. Si un tobillo cede o se rompe, ya no tengo base sólida, necesito cambiar de dirección, vivo un conflicto mental. Mi tobillo ya no puede soportarme y es el cuerpo entero que cede físicamente. En cierto sentido, mi vida se derrumba también, pero es más la imagen de que hay algo que no va en vez de un derrumbe real de la persona. Referente a la torcedura,el tobillo torcido, es la energía que se “tuerce” en el tobillo y mi estructura de soporte está desformada. Ya no hay nada claro y definido. Cuando estoy confrontado a algo muy profundo, un cambio obligado para mi estar – mejor, se manifiesta la ruptura o fractura. Verdaderamente, debo cambiar de orientación. Están en juego mi honor, mi seguridad, mi objetivo y mi orientación en la vida. Poco importa la dolencia, el período de inmovilidad que sigue, permite a mi cuerpo y a mi ser interior integrar adecuadamente el aspecto de mi vida que debo cambiar y permite también a la maravillosa transformación que sigue para mí de instalarse! Acepto y comprendo la vida y todo lo que ella pone en mi camino. Esto me ayudará a abrazar la vida del buen lado!